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23 de abril de 2017

Ópera en el cine: Eugene Onegin MET 2016/17

Eugene Onegin - MET 2016/17

Esta ópera fue proyectada por Yelmo Cines en directo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, a las 19:00, hora española, ayer 22 de abril de 2017. El precio de la entrada fue de 21€.

Eugene Onegin es una ópera que destaca por su belleza musical. El talento sinfónico de Tchaikovsky esta presente y la sutileza de las melodías la convierte en una obra referente del romanticismo. Nos encontramos ante una drama costumbrista, sin grandes tragedias, al menos en el desenlace final, pero dotado de una gran carga dramática gracias a la partitura más que al libreto. A pesar de estar escrita en ruso, es una obra con tanto color que podría ser candidata para iniciarse en el género. Paso a analizar la función de ayer.

La producción, como ya se adelantó en la preparación previa, estuvo dirigida por la británica Deborah Warner. Su contribución es sinónimo de garantía y más sabiendo que es una producción que ya cosechó buenas críticas tres temporadas atrás en este mismo escenario. La puesta en escena es exquisita y cuida hasta el más mínimo detalle, un placer para los que gustan de una propuesta clásica y fiel al libreto. Por contra, este tipo de planteamientos dejan poco lugar a la imaginación o interpretación, pero no cabe duda que visualmente son muy atractivos.

La escenografía, a cargo de Tom Pye, fue profusa en todo momento. Muchos cambios de escenario y un despliegue técnico y logístico impresionante. Los ambientes muy bien diferenciados, a saber, la casa de los Larin, el salón de baile, el duelo a las afueras o el palacio en San Petesburgo fueron las ubicaciones donde se desarrollaron los acontecimientos. Como aspecto negativo, señalar que en algunas escenas, por ejemplo en la primera, la proyección de las voces cambiaba demasiado dependiendo de la dirección en la que cantara el personaje. Esto puede ser debido tanto al diseño de la escena como a la ubicación de los micrófonos. El vestuario de Chloe Obolensky a la altura de la producción, que es mucho decir. Ropajes de la época por doquier, con un nutrido coro y un cuerpo de baile a los que vestir. Mucha opulencia y, si se me permite la broma, mucha tela que cortar.

En líneas generales, esta producción de corte clásico y detallista impresiona por su exuberancia. Se aprecia un gran trabajo en la dirección para coordinar tantos elementos en escena: cantantes, bailarines, figurantes en segundo plano, por ejemplo en la escena del cumpleaños, y que en ningún momento de sensación de caos. Es una propuesta escénica que deslumbra al que se acerca a la ópera por primera vez.

En cuanto al reparto, encontramos nombres que ya de por sí llenan teatros. Es el caso de Anna Netrebko. Dice el dicho que “más vale caer en gracia que ser gracioso” y es que la soprano rusa, no exenta de talento, en mi opinión está sobrevalorada. Con ella no suele existir el término medio, hay quien la adora y hay quien no la soporta. Yo reconozco sus capacidades pero me resisto a verla como un referente en la cuerda de soprano. El rol de Tatyana tiene una evolución a lo largo de la obra que no desarrolló. Se le vio más cómoda en la interpretación del último acto, como miembro de la aristocracia rusa, papel de diva que le va como anillo al dedo, que como joven ingenua e idealista en el primer acto, donde estuvo claramente sobreactuada. Su voz es un cañón, por lo que su potencia vocal está fuera de discusión. Está capacitada en los pianísimos pero carece de sutileza, en demasiadas ocasiones suena muy ruda y carente de matices. El gran triunfador de la noche fue el barítono sueco Peter Mattei. Su voz es bella y natural, canta sin esfuerzo y con una técnica perfecta. Onegin brilló con luz propia en lo vocal y la actuación fue convincente, salvo en el último acto, en el que se le vio algo rígido y poco compenetrado con la Netrebko. La otra grata sorpresa fue la del, para mí desconocido, tenor ruso Alexey Dolgov, en el papel de Lenski y que exhibió poderío vocal e interpretativo. Defendió con más solvencia de la esperada sus momentos de protagonismo, como el Kuda, kuda, kuda vy udalilis antes del duelo y estuvo a la altura de los cantantes con más cartel. Decepcionante Stefan Kocán en su único y esperado momento de lucimiento en el último acto. El bajo eslovaco, si bien posee una voz rotunda, su técnica es deficiente y se sirvió de un vibrato un tanto molesto que impidió disfrutar de su Lyubvi vsye vozrasti pokorni. Del resto del reparto con papeles secundarios, la mezzosoprano Elena Maximova, como Olga, no destacó especialmente. Larissa Diadkova sí estuvo a buen nivel vocal y transmitió ternura en su interpretación de Filipyevna. Elana Zaremba, como Madame Larina, con un timbre desagradable y una voz engolada, fue una tortura. Tony Stevenson cumplió en su momento francés como Triquet. Por último destacar el papel ínfimo pero de bella factura vocal de Richard Bernstein como Zaretski.

El coro del MET sonó a todo trapo, como siempre, y salvo algún error de ajuste en el tiempo, más imputable al director que a ellos, estuvieron al nivel que acostumbran. Destacar el cuerpo de baile con números en cada uno de los tres actos, cordinación perfecta y vistosidad en las coreografías.

La dirección de la orquesta a cargo de Robin Ticciati fue espléndida, sobre todo en la obertura y en los interludios orquestales que son varios. La partitura requiere sutileza y él la tuvo. Los delicados vientos se deslizaron a lo largo de toda la obra. Por poner algún pero, se le descuadró el coro en dos ocasiones, en la primera intervención del primer acto y otra vez en el segundo. Aunque en general su trabajo fue muy destacado y derrochó entusiasmo. Por su juventud tiene un futuro muy prometedor.

En definitiva, Eugene Onegin es una ópera que se deja querer. Musicalmente es una maravilla que te lleva en volandas de principio a fin. El drama costumbrista está contado en escenas bien diferenciadas en tiempo y espacio lo que contribuye a la vistosidad de recrear distintos ambientes. La función de ayer, a pesar de los aspectos mejorables, me dejó un sabor agradable. Gracias por el regalo Tchaikovsky.

EUGENE ONEGIN de Pyotr Ilyich Tchaikovsky

Tatyana
Anna Netrebko
Onegin
Peter Mattei
Lenski
Alexey Dolgov
Olga
Elena Maximova
Madame Larina
Elena Zaremba
Filipyevna
Larissa Diadkova
Príncipe Gremin
Stefan Kocán
Triquet
Tony Stevenson
Zaretski
Richard Bernstein
Un capitán
David Crawford

Director
Robin Ticciati
Director de escena
Deborah Warner
Escenografía
Tom Pye
Diseño de vestuario
Chloe Obolensky

Metropolitan Opera House, Nueva York, 22 de abril de 2017

20 de abril de 2017

Próximamente en cines: Eugene Onegin, 22 de abril, MET

Esta ópera retransmitida en directo en el cine es una apuesta segura. La obra, una maravilla; los cantantes, de primer nivel; la producción, clásica y de reconocido prestigio. ¿Qué puede salir mal?



¿Cuándo?
Sábado 22 de abril de 2017 a las 18:55, en directo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York. Retransmitido hasta en 19 ciudades españolas por Yelmo Cines, podéis consultar las salas de cine en las que se emitirá aquí y para el resto del mundo aquí. El precio de la entrada es de 21€.

¿Qué?
Eugene Onegin es una ópera en tres actos de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, con libreto en ruso de Konstantin Shilovski y el propio compositor, basado en la novela homónima en verso de Aleksandr Pushkin, a la que es bastante fiel. La ópera se estrenó en el Colegio Imperial de Música de San Petesburgo en 1879 y no fue hasta setenta y seis años después cuando lo haría en España, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. La duración estimada es de 2 horas y 30 minutos.

Personajes
Eugene Onegin. Militar joven y presuntuoso, sólo tardíamente enamorado de Tatyana. Papel para barítono de tesitura alta.
Tatyana. Hija de Mme. Larina y enamorada de Eugene Onegin. Papel para soprano lírico-spinto que debe tener personalidad y resistencia.
Lenski. Amigo de Eugene Onegin, con quien se bate en duelo más tarde. Se requiere un tenor lírico.
Madame Larina. Madre de Tatyana. Papel para mezzosoprano sin grandes dificultades.
Olga. Hermana de Tatyana y enamorada de Lenski. Papel para contralto o mezzosoprano.
Filipyevna. Vieja criada de Mme. Larina y antigua nodriza de las hijas de la casa. Papel modesto para mezzosoprano.
Príncipe Gremin. Aristócrata maduro, esposo de Tatyana en el último acto, donde tiene un aria muy esperada y hermosa. Papel para bajo.
Triquet. Profesor de francés de Tatyana. Papel para tenor, sin otro relieve que el de su canción, en francés, del segundo acto.
Zaretski. Padrino del duelo de Lenski. Papel mínimo para bajo.
Un capitán. Papel ínfimo para bajo.
Coro. Con importantes intervenciones.

Argumento (vía Wikipedia)
La acción se desarrolla en el campo y en San Petesburgo, alrededor de 1820.

Acto 1
Escena 1: El jardín de la finca en el campo de los Larin
La señora Lárina, una dama rusa, y el aya están sentadas en el exterior. Sus dos hijas, Olga la joven y Tatiana la mayor, pueden oírse desde dentro de la casa. Un grupo de campesinos cantan una canción cómica sobre la serenata de la hija de un molinero. Olga es muy risueña mientras que Tatiana es muy melancólica. Tatiana está leyendo una novela romántica y está bastante absorta en ella, pero su madre le dice que la vida real es muy diferente a semejantes historias. Lenski y Oneguin, dos jóvenes, llegan hasta su casa. Lenski es un joven poeta de 18 años que está prometido con Olga, mientras que Oneguin, de 26 años, es un joven elegante y vividor, aunque agradable. Lenski presenta a Oneguin a la familia Larin. Oneguin al principio queda sorprendido de que Lenski haya elegido a la extrovertida Olga más que a su romántica hermana mayor. Tatiana, por su parte, se enamora de Oneguin inmediatamente.

Escena 2: Habitación de Tatiana
Tatiana confiesa a su aya que está enamorada. A solas en su habitación, decide escribir esa misma noche una carta declarándole su pasión, al darse cuenta de que está fatal e irreversiblemente atraída por él (la célebre "escena de la carta"). Cuando la anciana regresa, Tatiana le pide que envíen la carta a Oneguin.

Escena 3: Otra parte de la finca
Oneguin llega, ve a Tatiana y le da su respuesta a la carta. Le explica, que él no es un hombre que ame fácilmente y que no es apropiado para el matrimonio. Tatiana queda decepcionada e incapaz de responder.

Acto 2
Escena 1: El salón de baile en la casa de los Larin
Durante los festejos del cumpleaños de Tatiana, Oneguin está irritado con los campesinos que cotillean sobre él y Tatiana, y con Lenski por haberlo convencido de venir. Decide vengarse bailando y cortejando a Olga, su hermana, a la vista de todo el mundo. Lenski está celoso. Olga es insensible a su prometido y aparentemente se siente atraída por Oneguin. Hay una diversión, mientras un vecino francés llamado señor Triquet canta algunos pareados en honor de Tatiana, después de lo cual la pelea se hace más intensa. Lenski renuncia a su amistad con Oneguin en frente de todos los invitados, y le reta a un duelo, que el otro se ve obligado, con muchas dudas, a aceptar.

Escena 2: A las orillas boscosas de un río, primera hora de la mañana
Lenski está esperando a Oneguin, y canta sobre su inseguro destino y su amor por Olga. Llega Oneguin. Ambos son reacios a seguir adelante con el duelo, pero carecen de la capacidad para detenerlo. Oneguin dispara contra Lenski y lo mata.

Acto 3
Escena 1: En un baile en la casa de un rico noble en San Petersburgo
Han pasado varios años. Oneguin reflexiona sobre la vacuidad de su vida y su remordimiento por la muerte de Lenski. Entra el príncipe Gremin con su esposa, que no es otra que Tatiana, convertida en una gran dama de sociedad, una belleza aristocrática. Gremin canta de su gran felicidad con Tatiana, y los presenta. En este momento, Oneguin queda profundamente impresionado por Tatiana, siente que en realidad siempre estuvo enamorado de Tatiana, y quiere que ella le corresponda.

Escena 2: Sala de recepción en la casa del príncipe Gremin
Tatiana ha recibido una carta de Oneguin. Oneguin entra y le ruega que lo ame, que se apiade de él. Tatiana se pregunta por qué se siente él ahora atraído por ella. ¿Es debido a su posición social? Oneguin es firme al decir que su pasión es real y absoluta. Sin embargo, Tatiana le rechaza porque está ahora casada, aunque le confiesa que todavía lo ama. A pesar de su infelicidad sobre su matrimonio y la falta de pasión por su marido, ella le será fiel. Oneguin le ruega, pero al final ella se marcha. Se separan para siempre y Oneguin se enfrenta a su amargo y solitario destino.

Discografía
La grabación que tengo y recomiendo es la de Thomas Allen, Mirella Freni, Anne Sofie von Otter, Neil Shicoff, Paata Burchuladze. Rundfunkchor Leipzig y Staatskapelle Dresden dirigidos por James Levine. Deutsche Grammophon 2 CD, grabado en estudio, 1987 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


Eugene Onegin es la ópera más conocida de Tchaikovsky, aunque La dama de picas también es una obra destacada. Según las estadísticas de Operabase aparece la nº 18 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 1ª en ruso y la 1ª también de Tchaikovsky.

¿Cómo?
Esta producción de la británica Deborah Warner ya fue ofrecida y retransmitida por el MET en la temporada 2013/14. Sólo tres temporadas se antoja poco tiempo como para que el teatro neoyorquino vuelva a ofrecer este título y la misma producción, en detrimento de otras óperas que serán representadas este año en Nueva York. La propuesta escénica es de corte clásico, aunque en vez de situada alrededor de 1820 como la concibió el compositor, lo hace a finales de 1870, periodo contemporáneo a Tckaikovsky y a los años en los que fue compuesta.

El joven director británico Robin Ticciati, que en 2011 con tan solo 28 años debutó en el teatro neoyorquino, estará a los mandos de la orquesta titular del MET. En cuanto al reparto, lamentamos la ausencia por problemas de salud del barítono Dmitri Hvorostovsky, que parece que en adelante no se prodigará en óperas representadas. En su lugar tendremos a otro nombre de garantías como el de Peter Mattei. Dejando a un lado las filias y las fobias que despierta, no cabe duda que la soprano rusa Anna Netrebko es una cantante de primer nivel y especialmente destacada en el repertorio ruso. Ella será la que interprete el rol de Tatyana. Su compatriota, la joven mezzosoprano Elena Maximova, será Olga, personaje con el que debutó en el MET en 2013. Completan el reparto el tenor Alexey Dolgov como Lenski y el bajo Stefan Kocán como el príncipe Gremin.

En definitiva, Eugene Onegin es la obra maestra de Tchaikovsky operísticamente hablando. Es una ópera romántica por excelencia y muy completa a todos los niveles: partitura, libreto, ambientación, trabajo coral y ballet. Esta producción, si bien no cuenta con el factor sorpresa, pues ya está editada en DVD/Blu-ray (puede adquirirse aquí), está muy cuidada y visualmente no escatima en detalles. El reparto es propio de las grandes citas. Veremos cómo resulta.