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29 de marzo de 2019

Próximamente en cines: La forza del destino, 2 de abril, ROH

Afortunadamente, cada vez son más óperas las que se ofrecen al público en las salas de cine. Las distintas cadenas y distribuidoras se han dado cuenta de que es un producto que interesa y vende. Ya sean retransmisiones en directo, en diferido o, como recientemente ha ocurrido con el Andrea Chénier de José Carreras, grabaciones históricas remasterizadas. Cada una de las propuestas de este amplio abanico de opciones tiene algún atractivo que la hace digna de ser visionada pero, como sabéis, en blog solo suelo reseñar eventos en directo. A mi juicio es lo único que, con sus matices, contiene parte de la magia, por aquello del directo, que supone asistir a una ópera en el teatro. Por supuesto, aunque se trate de una función en diferido, la experiencia en el cine superará con mucho, a nivel técnico y sonoro, a la que podamos apreciar en nuestros equipos domésticos.

La cita que vengo a recomendar y a la que, por cuestiones laborales, asistiré en un cine de otra ciudad, la tenemos con La forza del destino de Verdi. Un título no tan conocido del amplio catálogo de óperas del compositor de Busseto, pero con momentos musicalmente memorables a la altura de sus obras más conocidas. A este aperitivo tenemos que sumar el plato fuerte del trío protagonista, encabezado por el tenor alemán Jonas Kaufmann y la soprano rusa Anna Netrebko, con la presencia también del barítono galo Ludovic Tézier. Para cualquiera que siga someramente la actualidad lírica, los nombres de Kaufmann y Netrebko le sonarán y mucho pues, indiscutiblemente, son estrellas mundiales en sus respectivas cuerdas. Más allá de los gustos de unos y otros, verlos cantar es siempre una ocasión para no dejar pasar. En este caso lo harán juntos y no suele ser habitual así que avisados estáis.



¿Cuándo?
Martes 2 de abril de 2019 a las 19:15, en directo desde el Royal Opera House de Londres. Retransmitido en más de 140 salas de cine por Versión Digital, distribuidora con los derechos de ROH en exclusiva. Podéis consultar las salas de cine asociadas aquí y comprar las entradas.

¿Qué?
La forza del destino es una ópera en cuatro actos de Giuseppe Verdi, con libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Don Álvaro o la fuerza del sino del escritor español Ángel de Saavedra, duque de Rivas. La ópera se estrenó en el Teatro Bolshói de San Petersburgo, en 1862 y en España, en el Teatro Real de Madrid, un año después. La duración estimada es de 4 horas y 15 minutos, incluyendo dos intermedios.

Personajes
Leonora. Hija del marqués de Calatrava, enamorada de don Álvaro. Papel para soprano dramática de coloratura; requiere potencia y agilidad, cambios dinámicos.
Don Álvaro. Noble inca afincado en España y enamorado de Leonora. Papel para tenor spinto con ribetes dramáticos.
Don Carlos. Hermano de Leonora, personaje vengativo que busca a su hermana y a don Álvaro para matarlos. Papel para barítono que requiere cierta potencia.
Padre Guardiano. Religioso. Papel de autoridad para bajo.
Fra Melitone. Personaje bufo de un monje patoso, grosero y poco vocacional. Papel para barítono
Marqués de Calatrava. Padre de Leonora; muere por accidente al dispararse el arma de don Álvaro. Papel episódico para bajo.
Curra. Criada incompetente de Leonora. Papel mínimo para soprano.
Trabuco. Vendedor de baratijas. Breve papel para tenor.
Preziosilla. Cantinera del ejército. Papel de moza aguerrida con voz de mezzosoprano.
Alcalde. Personaje episódico. Papel para bajo.
Un cirujano. Papel para barítono de muy breve cometido.
Coro. Muy importante.

Argumento (vía Wikipedia)
La trama transcurre en España e Italia, alrededor de 1750.

Acto 1: Habitación del castillo de Calatrava, cerca de Sevilla
Don Álvaro es un joven noble de Sudamérica (presumiblemente Perú) que es en parte indio y que se ha establecido en Sevilla, donde, sin embargo, no se piensa bien de él. Se enamora de doña Leonora, la hija del marqués de Calatrava, quien, a pesar de su amor por su hija, ha decidido que ella se case sólo con un hombre de la más alta cuna. Leonora, conociendo la aversión de su padre, y profundamente enamorada de Álvaro, decide abandonar su casa y su país para fugarse con él, ayudada por su sirvienta, Curra. (A.: Me pellegrina ed orfana - "Yo, exiliada y huérfana").
Su padre entra inesperadamente y descubre a Álvaro; él lo amenaza de muerte, y, para eliminar cualquier sospecha sobre la castidad de Leonora, Álvaro ofrece entregarse al marqués. Tira su pistola con tan mala suerte que del golpe se dispara y hiere mortalmente al padre de Leonora quien muere maldiciendo a su hija.


Acto 2
Escena 1: Taberna en las afueras de Hornachuelos
El Alcalde, varios muleteros y don Carlos de Vargas, hermano de doña Leonora, están reunidos en la cocina de una posada. Don Carlos, disfrazado como un estudiante de Salamanca, bajo el nombre ficticio de Pereda, busca vengarse de Álvaro y Leonora (Son Pereda son ricco d'onore - "Soy Pereda, de noble ascendencia"). Durante la cena, Preziosilla, una joven gitana, narra las fortunas de los jóvenes y los exhorta a alistarse a la guerra (Al suon del tamburo - "Cuando suene el tambor") por la libertad de Italia, algo con lo que todos se muestran de acuerdo. Habiéndose separado de Álvaro, Leonora llega disfrazada de varón, pero se escapa sin ser descubierta por Carlos.

Escena 2: Atrio del monasterio
Leonora se refugia en el monasterio (R.: Sono giunta! [¡He llegado!] ... A.: Madre, pietosa Vergine [Madre, piadosa Virgen]) donde ella cuenta al abad, Padre Guardián, su verdadero nombre y que pretende pasar el resto de su vida como ermitaña. El abad le relata los desafíos por los que va a pasar. Leonora, el Padre Guardián, Fray Melitón y otros monjes se unen en oración.

Acto 3
Escena 1: Bosque próximo al pueblo italiano de Velletri, en Italia
Mientras tanto, don Álvaro se ha unido al ejército español bajo el nombre de don Federico Herreros (R.: La vita è inferno: O tu che in seno agli angeli - "La vida es un infierno para aquellos que son infelices... ¡Oh, mi amada, entre los ángeles!"). Una noche salva la vida de don Carlos que sirve en el mismo ejército bajo el nombre de don Félix Bornos. Se hacen amigos y van a la batalla uno al lado del otro.

Escena 2: Habitación de los oficiales
En una de esas escaramuzas don Álvaro resulta, como él supone, mortalmente herido, y confía a don Carlos el cuidado de una valija que contiene un puñado de cartas que tiene que destruir en cuanto don Álvaro muera. (D.: Solenne in quest'ora - "Júrame, en esta solemne hora"). Don Carlos ha jurado no mirar el contenido de las cartas, pero empieza a sospechar de su amigo. (Sc.: Morir! Tremenda cosa! ... A.: Urna fatale del mio destino - "¡Morir, qué cosa tan tremenda!... Aléjate, fatal lote enviado a mi Destino!"). Abre la valija, encuentra el retrato de su hermana, y se da cuenta de la verdadera identidad de Álvaro. En ese momento un cirujano dice que don Álvaro puede recuperarse. Don Carlos se alegra de poder vengar la muerte de su padre.

Escena 3: Campamento militar cerca de Velletri
Don Álvaro se ha recuperado y se enfrenta a don Carlos. Empiezan un duelo, pero los soldados los separan a la fuerza. Mientras contienen a don Carlos, el angustiado don Álvaro jura entrar en un monasterio.
Los soldados se reúnen. Trabucco, un vendedor ambulante, intenta venderles sus productos; fray Melitón los sermonea por sus comportamientos viciosos; y Preziosilla los lidera en un coro en alabanza de la vida militar (Cr.: Rataplan, rataplan, della gloria - "Rataplán, rataplán, del tambor es la música que enardece el espíritu marcial de un soldado").

Acto 4
Escena 1: El monasterio
Don Álvaro ha ingresado en el monasterio de Hornachuelos, cerca de donde está la cueva de Leonora, con el nombre de Padre Rafael. Don Carlos llega y le fuerza a luchar (D.: Col sangue mio [Con mi sangre]; Le minacci, i fieri accenti - "Con mi sangre... Las amenazas, los acentos fieros").

Escena 2: Exterior de la cueva donde vive Leonora
Leonora reza para encontrar la paz en la muerte (A.: Pace, pace mio Dio! - "¡Paz, paz, Dios mío!"). Álvaro entra, pidiendo ayuda, después de haber herido mortalmente a don Carlos en su duelo. Los dos amantes se reconocen. Leonora sale de escena para ver a su hermano, quien, mientras ella se inclina hacia él, la apuñala en el corazón. Leonora regresa con el Padre Guardián; él y don Álvaro rezan al cielo mientras ella muere.


Discografía
Una de las grabaciones que tengo y recomiendo es la de Leontyne Price, Plácido Domingo, Sherrill Milnes, Fiorenza Cossotto, Bonaldo Giaiotti. John Alldis Choir y London Symphony Orchestra dirigidos por James Levine. RCA 3 CD, grabado en estudio, 1976 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


La forza del destino, a pesar de no gozar de la popularidad de otras obras, es una ópera del repertorio y, por ejemplo, su obertura se interpreta frecuentemente en conciertos sinfónicos. Según las estadísticas de Operabase aparece la nº 64 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 26ª en italiano y la 11ª de Verdi.

¿Cómo?
Esta producción del alemán Christof Loy ya se presentó hace dos años en la Dutch National Opera de Ámsterdam con buenas críticas. Catalogada como de corte moderno, hace uso de proyecciones y promete estar cargada de mucha simbología. Como curiosidad podemos mencionar que la ópera concluye con la misma escenografía que se puede ver al inicio, aunque transcurre en lugares totalmente diferentes.

Como ya comenté al inicio, el éxito de la función está asegurado con la presencia del reparto protagonista. Anna Netrebko y Jonas Kaufmann han conseguido colgar el cartel de “no hay billetes” en todas las funciones en las que participarán, no así ha ocurrido, de momento, con el segundo reparto encabezado por la ucraniana Liudmyla Monastyrska y Yusif Eyvazov, marido de Netrebko. El titular de la orquesta londinense, Antonio Pappano, dirigirá todas las representaciones.

En definitiva, La forza del destino, es una ópera que merece ser conocida porque a pesar de no gozar de la redondez de otros títulos de su compositor, ofrece momentos de gran belleza. Si es de la mano de este reparto de primerísimo nivel, que podemos disfrutar cómodamente en el cine, no hay excusa posible para perdérselo. Lo veremos y lo comentaremos por aquí.

16 de noviembre de 2018

Rentrée

Andrea Chénier - Liceu 2017/18

Utilizo el término francés para ilustrar lo que supone esta entrada en el blog, que no significa otra cosa sino mi vuelta a la blogosfera de forma productiva.

Si bien el año 2017 se mantuvo, con 25 publicaciones, en los parámetros planeados originalmente en términos creativos, este año 2018 mis ocupaciones profesionales me han impedido mantener la línea deseada. Desde enero, un proceso selectivo de promoción en la Administración a la que pertenezco y que ha concluido satisfactoriamente, ha monopolizado todo mi tiempo libre durante meses. A lo largo de este periodo y aunque, muy a mi pesar, no he podido escribir sobre ello, he podido asistir a alguna que otra función de ópera que reseñaré brevemente a continuación.

El plato fuerte de la temporada lírica 2017/2018, no solo para mí sino, a mi juicio, para todo el territorio nacional, fue la visita de Jonas Kaufmann al Gran Teatre del Liceu de Barcelona. El tenor germano aterrizaba en nuestro país para cantar tan sólo tres funciones del Andrea Chénier de Umberto Giordano en la producción de David McVicar, estrenada en la Royal Opera House de Londres en 2015. La expectación ante tal acontecimiento fue desbordante y solo la tenacidad de quien me quiere mucho, mi mujer, nos confirió la posibilidad de acudir a la función del pasado 12 de marzo de 2018, con el reparto estelar, a saber, Jonas Kaufmann, Sondra Radvanovsky y Carlos Álvarez.

Muy probablemente sea la mejor velada de ópera a la que haya asistido nunca, por la expectativa, por lo que rodeó al viaje, -pues veníamos de pasar unos días en Praga-, por la compañía y, por supuesto, por lo satisfactorio del resultado. Horas y días después de semejante suceso, aún maravillado, habría escrito párrafos y párrafos intentando plasmar, no sin dificultad, en palabras las sensaciones experimentadas. Sin la capacidad analítica necesaria, ya diluida por el paso de los meses, brevemente puedo dejar constancia de que la triunfadora de la noche, contra todo pronóstico, fue la soprano norteamericana Sonda Radvanovsky, con una Maddalena de Coigny que ninguno de los asistentes olvidaremos nunca. Valga mencionar la atronadora ovación en La mamma morta que bisó y que literalmente puso el Liceu patas arriba. Mi paisano Carlos Álvarez, por suerte para nosotros, antes de caer enfermo unos días después y cancelar varias funciones, cantó e interpretó un sensacional Carlo Gérard. Por último, cerraba el trío protagonista el aclamado Jonas Kaufmann que cuajando una soberbia actuación, tal fue el nivel de los anteriores mencionados, que quedó eclipsado en una noche que fue a todas luces memorable.

Otra cita que no pude reseñar, más modesta pero que recuerdo con cariño, fue el Rigoletto del Teatro Cervantes de Málaga, el pasado 20 de mayo de 2018. Suponía el cierre de la 29 temporada lírica de mi ciudad, después de Turandot y Così fan tutte que ya analicé por aquí, y la confirmación de que la lírica volvía a despegar en la capital de la costa de sol. Próximamente escribiré sobre la prometedora 30 temporada que se presenta, con tres títulos, como la mejor en muchos años. La referida función de Rigoletto contó con el ubetense Damián del Castillo como barítono protagonista, Fabián Lara como Duque de Mantua, Olena Sloia como Gilda y un lujo como Sandra Ferrández, que venía de cantar la Condesa de Coigny en el Andrea Chénier del Liceu, en el papel de Maddalena. La producción lúgubre y sombría que recordaba a la de David McVicar en la ROH pero de saldo, no pasará a la historia. Lo más destacado de aquella velada fue la soprano ucraniana, vocalmente sobresaliente. A la batuta de la Orquesta Filarmónica de Málaga y el Coro de Ópera, el joven director de la casa Salvador Vázquez.

La culminación de mi particular temporada 2017/2018 apuntaba a la Lucia di Lammermoor del Teatro Real, en la función del 7 de julio, con Lisette Oropesa y Javier Camarena como estelares Lucia y Edgardo. Lamentablemente, la preparación de la oposición me impidió viajar y tuve que vender la entrada. El premio de consolación fue ver la emisión de una de las funciones en el programa El Palco de RTVE.

Ahora que he emergido de la montaña de apuntes que me sepultaba, doy por comenzada mi temporada lírica 2018/2019 y mi regreso a la ciber-esfera pública. Nos leemos.

29 de junio de 2017

Ópera en el cine: Otello ROH 2016/17

Otello - ROH 2016/17

Esta ópera fue retransmitida en directo desde el Royal Opera House de Londres por Versión Digital para España y proyectada en diferentes salas de cine (Cinesur, Cinesa, Kinépolis, Ocine, etc.), a las 20:15, hora española, ayer 28 de junio de 2017. El precio de la entrada, que puede estar sujeto a variación según la cadena de cines, en mi caso fue de 17€ en Cinesur, que además, como ya es habitual, obsequió a los asistentes con un pequeño ambigú en el intermedio.

Como dato relevante sobre el alcance de estas retransmisiones en directo, destacar que la ópera fue proyectada en 1001 salas de cine de 28 países y en 9 idiomas diferentes.

Otello es una obra fruto de la larga y exitosa trayectoria compositiva de Verdi, circunstancia que se aprecia de principio a fin en este drama shakesperiano. En esta ópera reconocemos momentos de puro Verdi pero con la vuelta de tuerca que supuso la evolución en su forma de componer, por eso, entre otras cosas, es tan apreciada por la mayoría del público. Sin números claramente diferenciados en los que dar rienda suelta al fervor, la obra funciona como un continuo en el que crece la tensión dramática hasta el fatal desenlace. Vamos a analizar la función de ayer.

La producción, como ya se adelantó en la preparación previa, estuvo dirigida por el británico Keith Warner. Esta propuesta, al igual que la que mostró Bartlett Sher en el MET, tampoco es la definitiva. A mi juicio, no solo no aportó nada a la trama, sino que por momentos lastró la función. La escena inicial de la tormenta fue poco rotunda, para lo que exige la partitura; no hubo recreación de ambiente de taberna y la mayoría de situaciones con muchos personajes en escena dieron la sensación de no tener un rumbo marcado por el director de escena. Para colmo, la producción fue oscura hasta decir basta en los dos primeros actos. Luego fondo blanco, que pasó a rojo y todo enmarcado en una caja negra con elementos móviles que no hacía más que encorsetar la escena. Como nota positiva, alguna metáfora bien traída como cuando Otello se mira al espejo y ve su reflejo con una máscara o la habitación del último acto, correctamente iluminada y con los protagonistas bien situados.

La escenografía, a cargo de Boris Kudlicka, no me convenció lo más mínimo. La idea de la caja negra y de contrastar lo muy oscuro y lo muy luminoso no fue un valor añadido. Tanto las plataformas de las que emergieron algunos personajes como el saliente lateral a modo de trampolín parecían una broma más que un efecto dramático. El león de San Marcos, visto y no visto, que luego aparece troceado; Otello jugando a los barquitos; la pared de graffitis con mensajes subliminares o la cascada de sangre en el suicidio de Otello, para olvidar. Además del último acto ya mencionado, salvaría el momento final del primero con Otello y Desdémona subiendo a la habitación o el coro que le dedican a Desdémona en el segundo acto, ambas situaciones bien compuestas e iluminadas. En el vestuario de Kaspar Glarner tampoco encontramos la tabla de salvación de esta producción. Indumentarias sin demasiado encanto y un peinado, el de Emilia, a modo de antena parabólica que distraía, por lo rocambolesco, más que otra cosa.

En líneas generales, esta producción, en la que no tenía muchas expectativas, no estuvo al nivel de lo que la cita tan señalada requería. Al menos en lo visual, no será este el Otello definitivo que esperaba encontrar.

En cuanto al reparto, todas las miradas apuntaban a Jonas Kaufmann desde su Esultate! Como es habitual, él y el resto, fueron de menos a más. Quizás se le vio con el freno de mano echado en los dos primeros actos aunque terminó dejando muy buen sabor de boca con la entrega a la que nos tiene acostumbrados. Sin embargo, sembró la duda sobre si ese nadar y guardar la ropa obedece a que no está al cien por cien vocalmente o si es que necesita pulir esta primera aproximación al rol. En cualquier caso, puede que a medio gas cante Otello mejor que cualquiera de sus contemporáneos. La soprano italiana Maria Agresta cumplió con una Desdémona muy bien cantada sin aparente esfuerzo, con un destacado último acto y dejando muestras de un timbre agradable y buena técnica. Con el invitado de última hora, Marco Vratogna, por la baja del barítono Ludovic Tézier, se dio la curiosa circunstancia de contar con un tenor, el alemán Jonas Kaufmann, con voz baritonal, y este barítono italiano de voz atenorada. De los tres principales, vocalmente fue el menos destacado. Aunque el de Yago es un papel complejo, intentó compensar la falta de cualidades vocales abundando en la vileza del personaje, cayendo en ocasiones en falta de elegancia. Construyó un Yago más canallesco que maquiavélico. Del resto de personajes destacar el Cassio del tenor canadiense Frédéric Antoun del que ya hablamos en la entrada dedicada al Così fan tutte de la Ópera de París y que atesora una bonita voz y capacidad para asumir papeles más relevantes. Correctos en su escaso protagonismo la Emilia de la mezzosoprano estonia Kai Rüütel y el Lodovico del bajo coreano In Sung Sim.

El coro del ROH, una vez solventados los problemas técnicos de volumen, entiendo que imputables a la sala de cine, sonó con la magnitud y unidad a la que nos tiene acostumbrados. Lástima la tibieza del primer acto, por esa deficiencia en el ajuste, y la dirección de escena que los mantuvo demasiado estáticos.

La dirección de la orquesta a cargo de Antonio Pappano, no empezamos a disfrutarla hasta que no estuvo calibrado el sonido de la sala de cine, al comienzo del tercer acto. Fue entonces cuando se percibió las ganas que tenía de montar este Otello con su admirado Jonas Kaufmann. No hay duda de que la orquesta de la ROH es de primer nivel, pero bajo la batuta de Pappano suena fulgurante y llena de matices en los pasajes más delicados, como en el cuarto acto, donde estuvo soberbio.

En definitiva, este Otello tan esperado en todo el mundo estuvo raspando el notable gracias a la actuación vocal. La anodina producción y la ausencia del barítono programado fueron una rémora que perjudicó la función. Tanta expectación siempre es peligrosa pues es fácil no llegar al nivel esperado. No obstante, es una gran noticia que Kaufmann haya abordado por fin el rol, pues a buen seguro llegará a cantar un Otello glorioso. Aquí estaremos para contarlo.

OTELLO de Giuseppe Verdi

Otello
Jonas Kaufmann
Desdémona
Maria Agresta
Yago
Marco Vratogna
Cassio
Frédéric Antoun
Roderigo
Thomas Atkins
Emilia
Kai Rüütel
Lodovico
In Sung Sim

Director
Antonio Pappano
Director de escena
Keith Warner
Escenografía
Boris Kudlicka
Diseño de vestuario
Kaspar Glarner

Royal Opera House, Londres, 28 de junio de 2017

26 de junio de 2017

Próximamente en cines: Otello, 28 de junio, ROH

Después de un tiempo sin publicar nuevas entradas, por compromisos familiares, laborales y algún otro de carácter altruista en los que me encuentro inmerso, no podía dejar pasar esta cita con resonancia en toda Europa. Sí, de esa magnitud es lo que os vengo a contar.

Como inciso, en adelante, no sé con qué frecuencia podré seguir publicando por aquí. Lo que sí puedo asegurar es el cómo. Algunos habéis echado de menos más actividad en el blog, otros no, y el resto simplemente no se ha pronunciado. Publicaré cuando tenga algo relevante que aportar a la escena operística y en los términos en los que lo vengo haciendo, no ideé el blog para escribir entradas cortas y diarias, ni para enlazar vídeos de Youtube, para eso ya hay otras redes sociales más dinámicas donde tienen cabida estas prácticas. Aprovecho para agradeceros vuestra fidelidad y sin más dilación vamos con la próxima cita.

Cada temporada hay fechas señaladas en el calendario con representaciones de gran expectación, este caso el acontecimiento apunta a efeméride de repercusión mundial. Parece una exageración pero cuando algo ocurre por primera vez y con éxito, transcurrido el tiempo la fecha y lugar del origen quedan para la historia. En este caso los ingredientes son, el para mí y para muchos, mejor tenor del momento Jonas Kaufmann, debutando en el papel de Otello con un director con el que ya ha demostrado una complicidad especial, Antonio Pappano, y en un escenario, Covent Garden, con coro y orquesta incontestables. ¡Todos al cine!



¿Cuándo?
Jueves 28 de junio de 2017 a las 20:15, en directo desde el Royal Opera House de Londres. Retransmitido por Versión Digital, podéis consultar las salas de cine asociadas aquí y comprar las entradas. El precio de las mismas puede variar según la sala de cine a la que acudáis, en mi caso, el importe ha sido de 19€ mediante la venta anticipada online en Cinesur.

¿Qué?
Otello es una ópera en cuatro actos de Giuseppe Verdi, con libreto en italiano de Arrigo Boito, basado en la novela Otelo, el moro de Venecia de William Shakespeare. La ópera se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán en 1887 y tres años después en España, en el Teatro Real de Madrid. La duración estimada es de 2 horas y 15 minutos.

Personajes
Otello. Militar moro renegado, al servicio de la República Veneciana contra los turcos; enamorado de Desdémona, su esposa. Papel para tenor dramático.
Desdémona. Esposa de Otello, con quien se casó por amor. Papel para soprano lírico-spinto, con dominio del pianissimo y a la vez capaz de insuflar fuerza en algunos pasajes.
Yago. Enemigo de Otello y de Cassio. Papel tortuoso, negativo y malvado, declamatorio y cruel.
Cassio. Lugarteniente de Otello, peleado con él por culpa de Yago, que explota la situación. Papel para tenor lírico o ligero sin grandes dificultades, aunque debe ser buen actor.
Emilia. Esposa de Yago; sumisa, pero capaz de rebelarse. Papel para mezzosoprano sin mucho relieve vocal.
Roderigo. Caballero veneciano enamorado de Desdémona. Papel poco importante para tenor.
Lodovico. Embajador de Venecia, con autoridad y decoro. Papel de poco relieve para bajo.
Heraldo. Papel ínfimo para bajo.
Coro. Muy importante.

Argumento (vía Wikipedia)
La acción transcurre en una ciudad costera de la isla de Chipre, a finales del siglo XV.

Acto 1
Enfrente del castillo, cerca de la bahía.
En una noche tormentosa, el pueblo de Chipre espera ansioso la llegada del nuevo gobernador, Otello, de la batalla con los turcos (Coro, Montano, Cassio, Yago, Roderigo: Una vela!). Otello llega sano y salvo y anuncia que la flota turca ha sido destruida, y los chipriotas se alegran (Otello, coro: Esultate! L’orgoglio musulmano sepolto è in mar).
El alférez de Otello, Yago, se ofrece a ayudar al joven veneciano Roderigo en su seducción de la esposa de Otello, Desdémona, porque quiere vengarse del moro (Yago, Roderigo: Roderigo, ebben che pensi?). Otello ha nombrado a Cassio capitán de la armada, un cargo que Yago confiaba en obtener. El pueblo de Chipre celebra el regreso de la armada encendiendo una hoguera (Coro: Fuoco di gioia!).
En la taberna, Yago propone un brindis por Otello y su esposa, Desdémona, y sigue sirviendo vino a Cassio (Yago, Cassio, Roderigo, coro: Inaffia l'ugola!). Montano entra y llama a Cassio para que empiece su guardia, pero se queda sorprendido al descubrir a Cassio bebido y prácticamente incapaz de tenerse en pie. Roderigo se ríe de la borrachera de Cassio y este lo ataca. Cassio hiere a Montano en el momento en que entra Otello que les ordena bajar sus espadas, pide explicaciones a Yago y se enoja al descubrir a Montano herido. Entra Desdémona, y, al ver que ha sido perturbado el descanso de su mujer, Otello degrada a Cassio que ya no es capitán (Otelo, Yago, Cassio, Montano: Abbasso le spade).
Los chipriotas dejan a solas a Otello y Desdémona. Juntos, Otello y Desdémona recuerdan por qué se enamoraron. Se besan y luego vuelven al castillo. (Dúo de Otello y Desdémona: Già nella notte densa s'estingue ogni clamor)

Acto 2
Dentro del castillo, una cámara cercana al jardín.
Yago sugiere a Cassio que pida a Desdémona hablar a Otello sobre su degradación, porque Desdémona puede influir en su marido para devolverle el puesto (Yago, Cassio: Non ti crucciar). Yago lanza sus creencias nihilistas en un bien conocido Credo in un Dio crudel.
Otello entra en la habitación. Cassio ve a Otello desde lejos y se aleja discretamente. Yago le insinúa que Cassio y Desdémona son amantes y Otello se siente celoso, pero quiere pruebas de la traición de Desdémona (Yago, Otelo: Ciò m’accora... Che parli?).
Una multitud de niños, marineros y chipriotas rodean a Desdémona, alabando su belleza y pureza (coro, Yago, niños, Desdémona, Otello: Dove guardi splendono raggi). Ellos le presentan regalos y le desean felicidad antes de irse.
Desdémona cumple el encargo de Cassio de pedir que se le devuelva su cargo. Otello amargamente le dice que se lo pida en otro momento, y que ahora le duele la cabeza. Desdémona envuelve su cabeza con un pañuelo que Otello le dio en el pasado, lino bordado con fresas. Otello lo arroja al suelo y dice que no lo necesita (Desdémona, Otelo: D'un uom che geme sotto il tuo disdegno la preghiera ti porto). Emilia recoge el pañuelo. Desdémona le pide perdón a Otello. A un lado, Yago le pide a Emilia el pañuelo. Cuando ella le dice que no, Yago se lo coge a la fuerza.
Otello despacha a los otros, y canta que él ahora cree que Desdémona puede estar engañándolo (Otello: Ora e per sempre addio sante memorie). Regresa Yago, y el celoso Otello exige pruebas de la infidelidad de Desdémona. Yago dice que una vez, cuando él y Cassio dormían en la misma habitación, oyó a Cassio hablar a Desdémona en sueños y le vio llevando un pañuelo bordado de fresas justo el día anterior. Juntos, Yago y Otello juran vengarse de Desdémona y Cassio (Otello, Yago: Sì, pel ciel marmoreo giuro).

Acto 3
El gran salón del castillo y cerca, un pequeño salón.
Yago explica a Otello que atraerá a Cassio aquí y que hablará con él mientras Otello mira, escondido (Yago: Qui trarrò Cassio). Desdémona entra y le recuerda la petición de Cassio. Otello le dice que todavía tiene dolor de cabeza, y le pide que envuelva su pañuelo alrededor de su cabeza. Cuando Desdémona le presenta otro pañuelo diferente, Otello le pide el que él le regaló, con fresas. Cuando dice que no lo tiene, Otello dice que era un talismán, y que le llegarán desgracias si lo pierde. Desdémona protesta que ella es fiel; al final, Otello la echa de la habitación (Desdémona, Otelo: Esterrefatta fisso lo sguardo tuo tremendo).
Otello se lamenta de su destino (Dio! mi potevi scagliar tutti i mali). Cuando Yago llama a Cassio, Otello se esconde. Yago le pregunta sobre sus aventuras con esa mujer. Cassio le pregunta qué mujer y, suavemente, de manera que Otello no pueda oirlo, Yago dice "Bianca" (la auténtica amante de Cassio). Cassio se ríe de sus aventuras románticas, y Otello cree que está hablando de Desdémona.
Suenan los clarines, anunciando la llegada del embajador veneciano. Cassio sale, y Otello decide matar a su esposa estrangulándola en su cama, mientras Yago se ocupará de Cassio.
Lodovico, Desdémona, Emilia, Roderigo y otros dignatarios entran. Cuando Lodovico nota la ausencia de Cassio, Yago le dice que Cassio ha perdido el favor, pero Desdémona añade que pronto lo restaurarán a su puesto. Otello la llama demonio, y casi la golpea violentamente pero Lodovico lo contiene. Cassio entra y Otello lee (mezclando mientras insultos a Desdémona) una carta del Dogo, anunciándole que ha sido llamado de vuelta a Venecia y Cassio lo sucederá como gobernador de Chipre. Encolerizado, Otello arroja a Desdémona al suelo (Otello, Roderigo, Yago, Cassio, Lodovico: Messeri! il Doge mi richiama a Venezia).
Desdémona, desde el suelo, se lamenta (A terra! … sì … nel livido fango). En un conjunto, los diversos personajes expresan sus distintos sentimientos: Emilia y Lodovico consuelan a Desdémona, Cassio se maravilla ante su repentino cambio de fortuna y Roderigo se lamenta de que Desdémona vaya a irse pronto. En apartes separados, Yago primero le dice a Otello que esa noche es la noche de vengarse y luego aconseja a Roderigo de que la única forma de impedir que Desdémona se vaya es que muera el nuevo duque, animándolo a asesinar a Cassio esa noche (Emilia, Cassio, Desdémona, Roderigo, Lodovico, Yago, Otello, coro: Quell’innocente un fremito d'odio non ha nè un gesto). Otello ordena a todo el mundo que se vaya, luego se derrumba. Yago presiona la frente de Otello con su talón, luego se marcha. Afuera, la multitud de chipriotas grita victoria y gloria por Otello (Otello, Desdémona, Emilia, Cassio, Roderigo, Lodovico, Yago, coro: Fuggite!)

Acto 4
Habitación de Desdémona. Una lámpara iluminada enfrente de una imagen de la Virgen María.
Desdémona y Emilia están preparándose para irse a la cama. Desdémona le pide a Emilia que le ponga el traje que usó en su noche de bodas. Desdémona recuerda cómo su madre tuvo una criada llamada Barbara, quien se enamoró de un hombre pero enloqueció cuando él la abandonó (Desdémona: Piangea cantando nell’erma landa, también conocida como la "Canción del sauce"). Después de que Emilia se marche, Desdemona reza (Ave Maria) y luego se duerme.
Silenciosamente entra Otello con una espada. Besa a su esposa y con ello la despierta. Otello le pregunta si ha rezado, porque no quiere matar su alma. Ella le ruega piedad a Dios, tanto para ella como para Otello. Este la acusa de pecar, diciendo que la tiene que matar porque ama a Cassio. Ella lo niega y le dice que llame a Cassio, pero Otello le responde que está muerto. Desdémona le pide que se apiade que ella, pero Otello le dice que es demasiado tarde y la estrangula (Otello, Desdémona: Diceste questa sera le vostre preci).
Emilia llama a la puerta, anunciando que Cassio ha matado a Roderigo. Desdémona suavemente dice que ha sido acusada injustamente, y luego muere. Emilia llama asesino a Otello; él responde que Yago le dio pruebas de la infidelidad de Desdémona. Otello empieza a amenazar a Emilia, quien pide ayuda. Entran Yago, Cassio y Lodovico. Emilia exige que Yago niegue la acusación de Otello; él se niega. Otello dice que el pañuelo que Desdémona dio a Cassio es prueba suficiente. Emilia, horrorizada, explica que Yago había robado el pañuelo; Cassio corrobora su historia. Montano entra y dice que Roderigo, al morir, reveló el plan de Yago. Yago, blandiendo su espada, se escapa corriendo (Emilia, Otello, Desdémona, Cassio, Yago, Lodovico, Montano: Aprite! Aprite!)
Al darse cuenta de lo ocurrido, Otello se lamenta de la muerte de Desdémona. Extrae una daga de su ropa y se apuñala. Otros intentan detenerlo, pero es demasiado tarde. Antes de morir, se arrastra cerca de su esposa y la besa. Queda muerto cerca de Desdémona (Otello, Cassio, Lodovico, Montano: Niun mi tema).

Discografía
La grabación que tengo y recomiendo es la de Plácido Domingo, Renata Scotto, Sherrill Milnes, Frank Little, Paul Crook. Ambrosian Opera Chorus y National Philhamonic Orchestra dirigidos por James Levine. RCA 2 CD, grabado en estudio, 1978 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


Otello es una obra de madurez de Verdi después de una dilatada carrera como compositor, no en vano es su penúltima ópera por delante de Falstaff, con la que puso fin a su producción operística. Según las estadísticas de Operabase aparece la nº 28 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 17ª en Italia y la 8ª de Verdi.

¿Cómo?
La producción del británico Keith Warner apunta a ser de corte clásico, respetuosa con el texto y lejos de las extravagantes propuestas de las óperas de Wagner que el director nacido en Londres ha llevado a cabo. Esperemos que aporte o al menos no obstaculice una producción en la que el director de escena no es el principal aliciente. Ojalá no se parezca en nada a la de los escenarios de metacrilato de Bartlett Sher que ofreció la temporada pasada el MET.

La dirección de la orquesta del teatro londinense correrá a cargo de su director titular Antonio Pappano, que como ya he comentado, además de su talento, tiene como seña de identidad la sintonía con los cantantes en general y con Kaufmann en particular. En cuanto al reparto, el mencionado tenor alemán defenderá por primera vez en su carrera el rol de Otello, después de haber cantado un notable Lohengrin en París. La soprano italiana Maria Agresta será Desdémona y cerrará el trío protagonista, como el carismático Yago, el barítono, también italiano, Marco Vratogna. En el resto de roles, Frédéric Antoun será Cassio y Thomas Atkins hará lo propio como Roderigo. No hace falta recalcar a los bolsillos de qué cantante del reparto ha ido la gran parte del presupuesto de esta producción.

En definitiva, Otello es una obra imprescindible del repertorio operístico y para muchos aficionados una de las más destacadas de Verdi junto con Falstaff. A partir de esta obra Verdi explora un lenguaje musical no visto anteriormente y muy cercano a la manera de producir de Richard Wagner. Esta producción tiene como piedra angular el debut en el rol de Jonas Kaufmann, un tenor que marcará una época. Si tiene su noche, todo lo demás quedará relegado a un segundo plano. Veremos cómo resulta.

9 de enero de 2017

Desmontando el mito

Después de la declaración de intenciones inicial, esta siguiente entrada no podía tratar sino de derribar todos esos estereotipos y tópicos que acompañan a la ópera. Quizás tuvieron razón de ser en el pasado pero actualmente distan mucho de la realidad como veremos a continuación:
  • Todos los cantantes de ópera tienen sobrepeso. Alguno hay entradito en carnes, pero como todo en la vida. Recordemos que el instrumento vocal, cuerdas vocales y capacidad pulmonar no se ven potenciados con el exceso de grasa, es más, el sobrepeso resulta físicamente un inconveniente por el aumento de la fatiga en cualquier actividad física. Inauguramos el blog con los siguientes protagonistas, Jonas Kaufmann, tenor alemán, y Kristine Opolais, soprano letona, figuras internacionales que desmienten el primer tópico.
Jonas Kaufmann y Kristine Opolais - Manon Lescaut ROH

  • Ir a la ópera es muy caro. Pues realmente ir a la ópera cuesta tanto como uno se quiera gastar, es evidente que una entrada más cara supondrá una mejor posición de cara al escenario, pero entradas con una visibilidad total a una distancia razonable puede costarnos menos de 50€ en los mejores teatros del mundo. Aun así, hay opciones más económicas, de pie, o con visibilidad reducida, o nula (sí, hay gente que va solo a oir y no ver nada o solamente hacerlo en una pantalla). A continuación, un ejemplo de una entrada para el Il Barbiere di Siviglia de Rossini el próximo 8 de febrero en el MET (Metropolitan Opera House de Nueva York) por solo 35$ (unos 33€ al cambio actual). Si esto os parece caro no podemos olvidar el espectáculo al que estamos asistiendo con, cantantes, escenografía, orquesta, y en directo lo que lo convierte en un acontecimiento irrepetible. Tal despliegue hay que sufragarlo.

  • Es solo para la élite y hay que ir vestido de etiqueta. Eso de la nobleza y la burguesía quedó muy atrás. Aclarado el tema económico, no hay lugar para sentirse excluido. Por supuesto no hay ningún portero en la entrada supervisando la vestimenta de los asistentes, más difícil tendríais entrar con zapatillas de deporte y vaqueros en alguna discoteca que en la ópera. Eso no quita que la gente le de tal importancia al evento que va a presenciar que quiera lucir sus mejores galas. Libertad ante todo.
  • Siempre cuentan historias antiguas. El amor, la traición, la amistad, la envidia, el honor, los celos, la compasión, ¿son temas antiguos? Existieron, existen y existirán por siempre. A veces están traídos con argumentos clásicos pero son sentimientos atemporales que podemos experimentar en nuestro día a día, no hay que quedarse en lo superfluo del vestuario o atrezzo (en muchas ocasiones las escenografías no son clásicas y se trasladan en el tiempo) sino con lo que están sintiendo esos personajes que a buen seguro nos resultará muy familiar.
  • No entiendo lo que dicen. Ya sea en italiano, alemán, francés o cualquier otro idioma, las representaciones siempre cuentan con subtítulos, bien en una pantalla sobre el escenario o en un pequeño display en cada asiento. En algunos teatros incluso se pueden elegir los subtítulos entre varios idiomas disponibles.
  • Las representaciones son demasiado largas. Lo justo y necesario. Si estáis inmersos en la obra, magnetizados por lo que allí está aconteciendo el tiempo pasará volando. Incluso cuando acabe no os importará que vuelva a empezar. Si no se produce ese feedback dará igual que dure una hora o tres, estaréis con la cabeza en otro lugar. Aún así, cabe recordar, que existen uno o varios intermedios para estirar las piernas y tomar algún refrigerio. Mientras, cambian la escenografía y descansan los cantantes, si alguno de vosotros se siente agotado imaginad como estarán ellos.
  • Hay que tener conocimientos previos. No creo que nadie necesite viajar al espacio para disfrutar de una película extraterrestre. Pues igual, si la historia te llega, si te conmueve, da igual que con antelación no sepas nada de los caballeros del Santo Grial, por ejemplo. Eso sí, hay una serie de óperas que personalmente recomendaría a gente que desea iniciarse, sobre todo porque su digestión resulta más asequible y podrían atragantarse empezando por obras de más envergadura. En la ópera, como en todo, hay títulos más light y títulos más densos.
  • La media de edad es muy elevada. Aquí casi me tengo que rendir, lamentablemente se ven pocos treintañeros y casi ningún veinteañero, aunque los realizadores de las retransmisiones en el cine se empeñen en enfocar a todos los que encuentran. Pero, como principal objetivo de este blog, aquí estamos para cambiar eso, ¿o es que los jóvenes no tenemos buen gusto?