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16 de noviembre de 2018

Rentrée

Andrea Chénier - Liceu 2017/18

Utilizo el término francés para ilustrar lo que supone esta entrada en el blog, que no significa otra cosa sino mi vuelta a la blogosfera de forma productiva.

Si bien el año 2017 se mantuvo, con 25 publicaciones, en los parámetros planeados originalmente en términos creativos, este año 2018 mis ocupaciones profesionales me han impedido mantener la línea deseada. Desde enero, un proceso selectivo de promoción en la Administración a la que pertenezco y que ha concluido satisfactoriamente, ha monopolizado todo mi tiempo libre durante meses. A lo largo de este periodo y aunque, muy a mi pesar, no he podido escribir sobre ello, he podido asistir a alguna que otra función de ópera que reseñaré brevemente a continuación.

El plato fuerte de la temporada lírica 2017/2018, no solo para mí sino, a mi juicio, para todo el territorio nacional, fue la visita de Jonas Kaufmann al Gran Teatre del Liceu de Barcelona. El tenor germano aterrizaba en nuestro país para cantar tan sólo tres funciones del Andrea Chénier de Umberto Giordano en la producción de David McVicar, estrenada en la Royal Opera House de Londres en 2015. La expectación ante tal acontecimiento fue desbordante y solo la tenacidad de quien me quiere mucho, mi mujer, nos confirió la posibilidad de acudir a la función del pasado 12 de marzo de 2018, con el reparto estelar, a saber, Jonas Kaufmann, Sondra Radvanovsky y Carlos Álvarez.

Muy probablemente sea la mejor velada de ópera a la que haya asistido nunca, por la expectativa, por lo que rodeó al viaje, -pues veníamos de pasar unos días en Praga-, por la compañía y, por supuesto, por lo satisfactorio del resultado. Horas y días después de semejante suceso, aún maravillado, habría escrito párrafos y párrafos intentando plasmar, no sin dificultad, en palabras las sensaciones experimentadas. Sin la capacidad analítica necesaria, ya diluida por el paso de los meses, brevemente puedo dejar constancia de que la triunfadora de la noche, contra todo pronóstico, fue la soprano norteamericana Sonda Radvanovsky, con una Maddalena de Coigny que ninguno de los asistentes olvidaremos nunca. Valga mencionar la atronadora ovación en La mamma morta que bisó y que literalmente puso el Liceu patas arriba. Mi paisano Carlos Álvarez, por suerte para nosotros, antes de caer enfermo unos días después y cancelar varias funciones, cantó e interpretó un sensacional Carlo Gérard. Por último, cerraba el trío protagonista el aclamado Jonas Kaufmann que cuajando una soberbia actuación, tal fue el nivel de los anteriores mencionados, que quedó eclipsado en una noche que fue a todas luces memorable.

Otra cita que no pude reseñar, más modesta pero que recuerdo con cariño, fue el Rigoletto del Teatro Cervantes de Málaga, el pasado 20 de mayo de 2018. Suponía el cierre de la 29 temporada lírica de mi ciudad, después de Turandot y Così fan tutte que ya analicé por aquí, y la confirmación de que la lírica volvía a despegar en la capital de la costa de sol. Próximamente escribiré sobre la prometedora 30 temporada que se presenta, con tres títulos, como la mejor en muchos años. La referida función de Rigoletto contó con el ubetense Damián del Castillo como barítono protagonista, Fabián Lara como Duque de Mantua, Olena Sloia como Gilda y un lujo como Sandra Ferrández, que venía de cantar la Condesa de Coigny en el Andrea Chénier del Liceu, en el papel de Maddalena. La producción lúgubre y sombría que recordaba a la de David McVicar en la ROH pero de saldo, no pasará a la historia. Lo más destacado de aquella velada fue la soprano ucraniana, vocalmente sobresaliente. A la batuta de la Orquesta Filarmónica de Málaga y el Coro de Ópera, el joven director de la casa Salvador Vázquez.

La culminación de mi particular temporada 2017/2018 apuntaba a la Lucia di Lammermoor del Teatro Real, en la función del 7 de julio, con Lisette Oropesa y Javier Camarena como estelares Lucia y Edgardo. Lamentablemente, la preparación de la oposición me impidió viajar y tuve que vender la entrada. El premio de consolación fue ver la emisión de una de las funciones en el programa El Palco de RTVE.

Ahora que he emergido de la montaña de apuntes que me sepultaba, doy por comenzada mi temporada lírica 2018/2019 y mi regreso a la ciber-esfera pública. Nos leemos.

11 de julio de 2017

Don Giovanni en el Liceu 2016/17

Don Giovanni - Liceu 2016/17

El pasado sábado, día 1 de julio, tuvo lugar mi bautismo de fuego, nunca mejor dicho tratándose de esta obra de Mozart, en uno de los principales templos mundiales de la ópera: el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.
Que mi primera vez en el Liceu no haya llegado hasta ahora obedece a la distancia que lo separa de Málaga, mi ciudad. Ésta y otras circunstancias, han favorecido que hayan sido más frecuentes las visitas al Teatro Real de Madrid, a las que sumaré una más mañana con la Madama Butterfly de Ermonela Jaho que, como ya lo hiciera meses atrás con el público del Covent Garden, está haciendo las delicias de los aficionados madrileños.

El otro día, como consecuencia del debut de Jonas Kaufmann como Otello, escribía sobre la importancia de las “cosas” que ocurren por primera vez. Algo así sentí el pasado sábado cuando cruce el umbral de la puerta de entrada al Liceu. El mismo cosquilleo que tiempo atrás percibí cuando viajé a Madrid para ver Parsifal en el Teatro Real, o cuando experimenté las retransmisiones de ópera en el cine con un Così fan tutte desde el MET, magistralmente dirigido por James Levine, o, por supuesto, con mi primera ópera de siempre, Lucia di Lammermoor, en el Teatro Cervantes de Málaga. Hechos que, si bien se han repetido con posterioridad, incluso con más éxito en alguna ocasión, no emborronan el recuerdo de aquella primera vez.

Centrándome en el tema, motivo de esta entrada, voy a comentar mis impresiones sobre la función, penúltima de las diez programadas y última del reparto al que haré referencia, de este Don Giovanni.

Este dramma giocoso en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart con libreto en italiano de Lorenzo da Ponte es, para muchos, la gran obra maestra del compositor salzburgués, con permiso de las otras dos colaboraciones de éste tándem, Le nozze di Figaro y Così fan tutte o La flauta mágica o El rapto en el serrallo, por citar las cinco principales. Lo que hace tan atractiva a esta ópera tragicómica es que en ella puedes encontrar de todo, desde escenas de enredo al más puro estilo de vodevil hasta momentos terríblemente dramáticos, todo ello cimentado sobre una amalgama de personajes que reclaman su cuota de protagonismo a lo largo de la obra.

El director de escena, Kasper Holten, ofrece esta producción high-tech con la última tecnología de proyecciones y efectos sobre un escenario rotatorio que con sus escaleras y plataformas confiere al conjunto un dinamismo indiscutible. Se trata de una coproducción del Liceu junto con la Royal Opera House, la ópera de Israel y la de Houston que ya se ha comercializado en DVD y Blu-ray y puede adquirirse aquí.
La tecnología punta al servicio del espectáculo hace que la producción sea de gran impacto tanto para el aficionado como para el que se acerca a la ópera por primera vez. Personalmente considero que hubo un abuso de las proyecciones sin aparente relación con la trama, que parecía obedecer más a una amortización del despliegue técnico que a una justificación narrativa. La dirección de escena sobre los cantantes se vio muy trabajada y junto con los figurantes y el continuo movimiento del escenario consiguieron que no decayera la atención en ningún momento. Si acaso poner un par de peros. Por un lado, la escena del cementerio no tuvo una correspondencia escenográfica por lo que podía desorientar al espectador que no conociera la obra. Por otro lado, aunque al principio hice referencia al fuego, luego no fue tal, ya que en palabras del director “para alguien como Don Giovanni, un lugar con fuego no creo que pueda asustarle, tal vez un lugar de eterna soledad, sin nadie con quien comunicarse; esta podría ser la idea de infierno para él”. En mi opinión, desconcertante final que no hace justicia a la tensión dramática del momento.

La escenografía a cargo de Es Devlin, como ya he comentado muy dinámica y no exenta de riesgo para los cantantes, por el ir y venir escaleras arriba y abajo, pero impresionante para el público. La laberíntica mansión ofrecía muchas posibilidades y estuvo excelentemente iluminada en todo momento. Anja Vang Kragh encargada del vestuario, fue una de las triunfadoras con unos diseños clásicos de estampados modernos que fueron el complemento perfecto pues hablaban el mismo lenguaje que esta vanguardista producción.

En cuanto al reparto, no sé si era el principal o el secundario, muy compensado, si se me permite, más incluso que el otro propuesto. La decisión en la composición de los mismos daría para otra entrada del blog que ya abordaré en otro momento. En el papel principal mi paisano, el barítono malagueño, Carlos Álvarez, al que le he visto esta temporada cantar un sensacional Rigoletto como os conté aquí y que, a pesar de que éste es uno de sus grandes personajes que domina a la perfección, noté un poco fatigado y falto de potencia vocal. Gran interpretación pero quizás acusó el desgaste del final de temporada. Estupendo Simón Orfila en un rol tan importante como el de Leporello. El barítono menorquí se encuentra en el momento álgido de su carrera. Los papeles femeninos estuvieron muy bien defendidos empezando por el lujo de contar con la Zerlina de Julia Lezhneva, talento ruso de tan solo 28 años; la soprano griega Myrtò Papatanasiu como Donna Elvira en el rol más complicado de la obra que cantó con solvencia; y Vanessa Goikoetxea, la soprano vasca nacida en Florida, como Donna Anna, que brilló con menos intensidad por comparación con sus compañeras de reparto. Otro lujo fue contar con el Don Octavio de Toby Spence, tenor británico con caché suficiente como para ser protagonista meses atrás como el capitán Vere en el Billy Budd de esta temporada del Teatro Real. Para terminar, mención especial al ilustre Eric Halfvarson, en el ocaso de su carrera, después de ser referencia en el repertorio wagneriano y que ahora cosecha ovaciones allá donde va, interpretando papeles menores, en este caso, como el Comendador. Toni Marsol, un barítono de la casa, simplemente correcto como Masetto.

El coro del Gran Teatre del Liceu demostró gran nivel en los momentos en los que la partitura le dio la oportunidad. Aunque menos vistoso que en otras óperas no hay duda de que están preparados para lo que se espera de este teatro.

La dirección de la Orquesta Sinfónica del Liceu a cargo de su titular Josep Pons fue una delicia. Estuvo a la altura de lo que supone interpretar a Mozart, a saber, melodías claras, limpias texturas orquestales y estructuras de equilibrio y proporción. Maestría en esta difuminación de la frontera entre lo serio y lo bufo. Es uno de nuestros grandes activos a nivel nacional. El lunar, aún no está muy claro a quién es imputable, el acortar el sexteto final, que los cantantes interpretaron desde el foso, sin una explicación razonable.

En definitiva, no puedo estar más satisfecho con mi primera visita al Liceu. Aunque la predisposición y los ingredientes apuntaban a glorioso tenía que materializarse. Cerca estuvo esta incursión en el teatro barcelonés de ser desbancada por la primera opción, viajar a Londres al debut como Otello de Jonas Kaufmann. El tiempo ha demostrado que salí ganando. Espero volver pronto.

Ópera desde el sofá en el Liceu

DON GIOVANNI de Wolfgang Amadeus Mozart

Don Giovanni
Carlos Álvarez
Leporello
Simón Orfila
Donna Elvira
Myrtò Papatanasiu
Donna Anna
Vanessa Goikoetxea
Don Ottavio
Toby Spence
Zerlina
Julia Lezhneva
Masetto
Toni Marsol
Il Commendatore
Eric Halfvarson

Director
Josep Pons
Director de escena
Kasper Holten
Escenografía
Es Devlin
Diseño de vestuario
Anja Vang Kragh

Gran Teatre del Liceu, Barcelona, 1 de julio de 2017

4 de abril de 2017

Próximamente en cines: Rigoletto, 6 de abril, Liceu de Barcelona

Nos sobreviene otra retransmisión en directo de ópera en el cine que conviene no perderse. En esta ocasión será Rigoletto, una de las imprescindibles de Verdi y del repertorio habitual, desde el Liceu de Barcelona. Este título ya de por sí resulta atractivo, pero aún así voy a contar algo más sobre el evento para convencer a los indecisos.



¿Cuándo?
Jueves 6 de abril de 2017 a las 19:45, en directo desde el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Retransmitido por Rising Alternative, podéis consultar los países en los que se emitirá aquí y  las salas de cine asociadas en España aquí. El precio de las mismas puede variar según la sala de cine a la que acudáis, en mi caso, el importe ha sido de 19€ mediante la venta anticipada online en Cinesur.

¿Qué?
Rigoletto es una ópera en tres actos de Giuseppe Verdi, con libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Le Roi s’amuse de Victor Hugo. La ópera se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia en 1851 y dos años después en Barcelona. La duración estimada es de 2 horas y 45 minutos con una pausa incluida de 30 minutos.

Personajes
Rigoletto. Bufón jorobado al servicio del duque de Mantua, pero padre amantísimo de su hija Gilda. Papel estelar para barítono, uno de los más brillantes para esta cuerda; precisa dotes de actor, imitar a un jorobado y una gran potencia y resistencia vocal.
Duque de Mantua. Libertino aristócrata que preside una corte corrupta; finge amar a Gilda. Papel para tenor lírico-ligero que requiere resistencia y agilidad.
Gilda. Hija de Rigoletto, muchacha enamoradiza pero un poco mentirosa; se enamora del duque de Mantua. Papel para soprano ligera con agilidad y coloratura.
Sparafucile. Asesino a sueldo, contratado por Rigoletto para deshacerse del duque de Mantua; hermano de Maddalena. Papel de bajo breve pero importante.
Maddalena. Prostituta, hermana de Sparafucile a quien ayuda en su trabajo; queda prendada del duque de Mantua. Papel para mezzosoprano breve pero importante.
Conde Monterone. Cortesano víctima del duque. Papel episódico pero distinguido para bajo, que requiere potencia y agudos sólidos.
Marullo. Cortesano. Papel para barítono, destacado escénicamente pero pobre en lo vocal.
Borsa. Cortesano. Papel muy reducido para tenor ligero.
Conde de Ceprano. Cortesano. Papel poco vistoso para barítono.
Condesa de Ceprano. Esposa del anterior, asediada por el duque. Papel breve de soprano o mezzosoprano con una frase llamativa.
Paje. Papel minúsculo de soprano interpretado por una mujer vestida de hombre.
Usciere. Un ujier. Papel mínimo para barítono.
Coro. Muy importante.

Argumento (vía Wikipedia modificado)
La acción se desarrolla en la ciudad de Mantua (Italia) y sus alrededores, durante el siglo XVI.

Acto 1
Escena 1: Salón en el palacio ducal
En el palacio del duque de Mantua, se está celebrando una fiesta. El duque canta a una vida de placer con tantas mujeres como sea posible (Questa o quella). Se vanagloria de su nuevo objetivo de conquista, una desconocida joven del pueblo, a la que ha visto en la iglesia. Pero él también desea seducir a la condesa de Ceprano, a la vista de su marido. Rigoletto, el bufón jorobado del duque, se burla de los maridos de las damas a las que el duque está prestando atención. Marullo comunica a los cortesanos que el bufón Rigoletto oculta a una "amante", y los nobles no se lo creen. Como casi toda la corte ha sido víctima de las burlas de Rigoletto, todos quieren devolverle las ignominias. Posteriormente, Rigoletto se burla del conde Monterone, otro a quien el Duque ha insultado a través de la deshonra a su hija y que entra en escena reclamando venganza. El Duque manda arrestarlo. Monterone es arrestado mientras proclama la famosa maledizione que traerá la perdición a Rigoletto. La maldición aterroriza a Rigoletto.

Escena 2: Una calle, con el patio de la casa de Rigoletto
Rigoletto vuelve a casa preocupado por la maldición. Se le acerca un extraño, Sparafucile, un asesino profesional que ofrece sus servicios a Rigoletto. Rigoletto contempla las similitudes entre ellos dos (Pari siamo!). Entra en la casa y allí encuentra a Gilda, su hija (a quien los cortesanos habían tomado como su amante). Gilda vive escondida y resguardada por su padre. Se saludan con afecto en el dúo Figlia!, Mio padre! Rigoletto ha estado ocultando a su hija del duque y el resto de la ciudad insistiéndole que no salga más que a misa siempre acompañada por su doncella, Giovanna. Cuando Rigoletto se ha ido, el duque aparece y, escondido, advierte que Gilda es en realidad la hija de Rigoletto y que se siente culpable por no haberle hablado a su padre del joven al que ha conocido en la iglesia. Tras sobornar a Giovanna, el duque logra entrar en el jardín de la casa de Rigoletto y le declara su amor. El duque miente a Gilda sobre su identidad diciendo que es un estudiante. Afuera se oyen las voces de Ceprano y Borsa que planean el rapto de la supuesta amante de Rigoletto. Gilda y el duque intercambian rápidamente votos de amor (Addio, addio), éste se marcha y ella se queda sola meditando sobre su amor (Gualtier Maldè! ... Caro nome). Más tarde, en la oscuridad de la noche los hostiles cortesanos se encuentran con Rigoletto en la parte de afuera de la tapia del jardín. Creen que Gilda es la amante de Rigoletto y se preparan para raptar a la indefensa muchacha. Convencen a Rigoletto de que están preparando el rapto de la esposa de Ceprano, le tapan los ojos y lo usan para ayudarlos con el rapto. Están todos enmascarados y Rigoletto ayuda, sin percatarse que está ayudando a raptar a su propia hija Gilda. Cuando Rigoletto se da cuenta ya es demasiado tarde. Lleno de angustia, se derrumba, recordando «Ah, la maledizione!».

Acto 2
El palacio del duque Mantua
El duque está preocupado porque Gilda ha desaparecido (Ella mi fu rapita! y Parmi vedar le lacrime). Entran los cortesanos y ofrecen al duque la supuesta amante de Rigoletto. El duque se da cuenta de que se trata de Gilda y va en su busca (Possente amor mi chiama). Los cortesanos se divierten a costa de Rigoletto que intenta descubrir dónde está Gilda y pide a los cortesanos que se la devuelvan; los cortesanos la niegan y el bufón encolerizado y desesperado dirige su Cortigiani, vil razza dannata. Entra en escena Gilda que cuenta a su padre que se ha enamorado de un joven a quien veía todos los domingos en la iglesia, que la ha cortejado diciéndole que era un pobre estudiante (Tutte le feste al tempio), y que al ser raptada ha descubierto que en realidad se trataba del duque. Rigoletto planea vengarse del duque, mientras su hija pide que le perdone (dúo: Sì! Vendetta, tremenda vendetta!).

Acto 3
Una calle afuera de la casa de Sparafucile
A orillas de un río, se ve parte de la casa de Sparafucile. Es de noche. Rigoletto ha encargado a Sparafucile asesinar al duque, pero antes debe desengañar a Gilda mostrando su comportamiento licencioso. Rigoletto y Gilda, que aún ama al duque, llegan al exterior. Se puede oír la voz del duque cantando la famosa La donna è mobile. Rigoletto hace que Gilda se dé cuenta de que es el duque quien está en casa del asesino y que intenta seducir a la hermana de Sparafucile, Maddalena (Bella figlia dell'amore). Rigoletto le ofrece al asesino 20 escudos por matar al duque y ordena a Gilda que se vaya a casa y vestida de hombre huya hacia Verona. Cuando cae la noche, se desencadena una tormenta y el duque decide pasar la noche en la posada. Sparafucile le asigna alojamiento en la planta baja. Gilda, que aún ama al duque a pesar de saber que es desleal, regresa vestida de hombre. Oye a Maddalena intentando convencer a su hermano de que no lo asesine a él, sino al bufón. Sparafucile no quiere asesinar a un cliente pero promete cambiarlo por el primer hombre que se presente en la taberna, si esto ocurre antes de la medianoche. Gilda decide sacrificarse para salvar al hombre del que se ha enamorado. Entra en la taberna pidiendo asilo, haciéndose pasar por un mendigo. De inmediato, Sparafucile la alcanza con su puñal, cae herida mortalmente. A media noche, acaba la tormenta y Rigoletto entra en escena con el dinero. Sparafucile le entrega el saco con el supuesto cuerpo del duque y se regocija en su triunfo. Cuando se dispone a arrojarlo al río, con piedras para que se hunda, oye la voz del duque desde el interior de la posada. Horrorizado, abre el saco y, para su desesperación, descubre a su hija agonizante. Por un momento, ella revive y está contenta de morir en lugar de su amado (V'ho ingannato). Ella muere en sus brazos. La escena termina con el lamento desgarrador de Rigoletto en que recuerda la maledizione de Monterone.

Discografía

La grabación que tengo y recomiendo es la de Piero Cappuccilli, Ileana Cotrubas, Plácido Domingo, Elena Obraztsova, Nicolai Ghiaurov, Kurt Moll, Hanna Schwarz. Wiener Staatsopernchor y Wiener Philharmoniker dirigidos por Carlo Maria Giulini. Deutsche Grammophon 2 CD, grabado en estudio, 1979 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


Rigoletto es la primera ópera, de lo que se conoce como trilogía popular en la producción operística de Verdi (le siguen Il Trovatore y La Traviata). Según las estadísticas de Operabase aparece la nº10 de las óperas más representadas en todo el mundo, la 6ª de Italia y la 2ª de Verdi, después de La Traviata.

¿Cómo?
Esta producción que nos ofrecen desde el Liceu, dirigida por la holandesa Monique Wagemakers, ya fue vista algunos años atrás en el Teatro Real de Madrid, concretamente en 2009. La propuesta escénica es de corte minimalista pero muy compleja a nivel técnico, ya que cuenta con una plataforma móvil sobre la que se desarrolla toda la acción y que bascula según las necesidades argumentales. La sencillez aparente concederá gran protagonismo a los cantantes que con su interpretación deberán transmitir los sentimientos de pasión, engaño, amor filial y venganza presentes en esta ópera.

A los mandos de la orquesta titular del teatro barcelonés estará el director italiano Riccardo Frizza especializado en la dirección de óperas. En cuanto al reparto, encontramos muchos atractivos y en general un elenco de garantías. Empezando por un Rigoletto como el del malagueño Carlos Álvarez, que supone su regreso al Liceu tras el obligado periodo de inactividad al que se ha visto sometido, como consecuencia de sus problemas vocales; y siguiendo por el debut del reconocido tenor mexicano Javier Camarena como duque de Mantua. En el rol de Gilda tendremos a la soprano siciliana Désirée Rancatore, papel que ha cantado por todo el mundo y que supondrá su debut escénico en este teatro después de haber participado en algunos recitales. Sparafucile será el bajo croata Ante Jerkunica, que pude ver en directo la temporada pasada en el Teatro Real como Titurel en Parsifal. La joven mezzosoprano georgiana, Ketevan Kemoklidze, defenderá el papel de Maddalena. Todo de primer nivel.

En definitiva, Rigoletto es una ópera clave del repertorio y una de las obras imprescindibles que hay que conocer. En ella encontramos uno de los highlights de la historia de la ópera, La donna è mobile, pero no es el único pasaje de gran belleza musical de esta partitura. El reparto es de altura. Ojalá esta producción no desmerezca y el espectáculo sea redondo. Veremos cómo resulta.

28 de enero de 2017

Calendario de retransmisiones en el cine

Igual que hice con Il Trovatore del ROH, cada vez que vaya a asistir a una ópera retransmitida en directo para las salas de cine, le dedicaré una entrada en el blog y así servirá como anuncio y preparación del evento. Como no me es posible asistir a todas las que se programan, a continuación os dejo la lista completa de óperas que se proyectarán en las distintas salas de cine en lo que queda de esta temporada 2016/17.




Antes de ir con la lista me gustaría hacer un par de consideraciones. Algunas salas de cine en sus programaciones de eventos clásicos incluyen el ballet. Como no es el objeto de este blog, obviaré estas citas, aunque si alguien está interesado puede ver las fechas en los carteles que acompañan a esta entrada. También suele ser habitual incluir en las temporadas cinematográficas alguna obra que no es en directo. Esto sería como ver un Blu-ray o DVD, pero en vez de en casa, hacerlo en el cine con todas las mejoras tecnológicas que supone. Estas obras ya grabadas, salvo excepciones, tampoco serán objeto de análisis en el blog. El directo y la actualidad mandan.

En España, las retransmisiones de ópera en directo corren a cargo de dos empresas. Por un lado, Yelmo Cines tiene derechos en exclusiva sobre todas las óperas que el MET (Metropolitan Opera House de Nueva York) decida retransmitir en directo esa temporada. Por otro lado, la empresa Versión Digital, que se dedica a la retransmisión de todo tipo de eventos en el cine, adquiere los derechos de toda o parte de las temporadas de otros grandes teatros, como el ROH (Royal Opera House de Londres), Opéra National de Paris, Gran Teatre del Liceu (Barcelona), Teatro Alla Scala (Milán), etc. Posteriormente, Versión Digital ofrece el contenido a diferentes salas de cine como Cinesur, Cinesa, Kinépolis, Ocine, etc., que emiten todos o algunos títulos de los citados teatros.

Vamos con la lista que queda mucho y muy variado en esta temporada 2016/17:

Enero
Día 31, martes: Il Trovatore (Verdi) desde el ROH

Febrero
Día 16, jueves: Così fan tutte (Mozart) desde la Opéra National de Paris
Día 25, sábado: Rusalka (Dvořák) desde el MET

Marzo
Día 11, sábado: La Traviata (Verdi) desde el MET
Día 25, sábado: Idomeneo (Mozart) desde el MET
Día 30, jueves: Madama Butterfly (Puccini) desde el ROH

Abril
Día 6, jueves: Rigoletto (Verdi) desde el Gran Teatre del Liceu
Día 22, sábado: Eugenio Oneguin (Tchaikovsky) desde el MET
Día 25, martes: La Fille de Neige (Rimski-Korsakov) desde la Opéra National de Paris

Mayo
Día 13, sábado: El Caballero de la Rosa (Strauss) desde el MET

Junio
Día 19, lunes: El Rapto del Serrallo (Mozart) desde el Teatro Alla Scala
Día 20, martes: La Cenerentola (Rossini) desde la Opéra National de Paris
Día 28, miércoles: Otello (Verdi) desde el ROH

Disfrutad la ópera, en este caso, desde la butaca del cine.