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12 de mayo de 2019

Ópera en el cine: Dialogues des Carmélites MET 2018/19

Dialogues des Carmélites - MET 2018/19

Otra temporada que llega a su fin, es la de las retransmisiones en directo para los cines del Metropolitan Opera House de Nueva York. Ayer fue el último de los diez títulos programados y, como es habitual, se avanzaron las diez óperas que se ofrecerán la próxima temporada 2019/20. Sobre este asunto ya me extenderé más adelante.

El teatro neoyorquino suele ser sinónimo de calidad y aunque esta temporada, por agenda, he tenido que ser selectivo con las retransmisiones a las que acudir, esta cita era ineludible. No en vano, el MET se ha tomado este cierre de temporada muy en serio, quemando las naves en cuanto al reparto y otorgando la imagen principal de su temporada a Isabel Leonard, protagonista de ésta ópera de la que vengo a hablar.

Dialogues des Carmélites es una ópera en tres actos del compositor francés Francis Poulenc con libreto de Emmet Lavery, basado en la obra teatral de Georges Bernanos, que a su vez está inspirada en la novela La Dernière à l’échafaud (La última en el cadalso) de Gertrud von Le Fort. Para abordar esta obra es necesario situarla en su contexto histórico, y es que su compositor, fallecido en 1963, la estrenó en 1957 en el Teatro alla Scala de Milán. Estamos, por tanto, ante una ópera del siglo XX con todo lo que ello conlleva respecto del lenguaje musical empleado. Para el público poco avezado hay que recordar que la música, la ópera y otras disciplinas artísticas están en constante evolución. No tendría ningún sentido hoy en día componer una ópera como lo hizo Mozart hace 250 años. Sobre otro ejemplo de este “nuevo” lenguaje musical, escribí años atrás cuando fui a Madrid a ver Billy Budd del compositor británico Benjamin Britten. Hecha esta advertencia, ya me encuentro en disposición de intentar transmitir con palabras lo presenciado ayer por la tarde.

Georges Bernanos, el autor de la obra de teatro sobre la que está basada esta ópera, se enfrentó a un doloroso final antes de morir. Este hecho, sobre el que reflexionó, le llevó a escribir un drama, ambientado en una etapa convulsa como la revolución francesa, sobre el miedo a la muerte como hilo conductor. Los diálogos tienen un peso específico importante en el resultado final de la ópera pero es la música de Francis Poulenc la que eleva esta obra a la categoría de sublime. Cada interludio orquestal es una joya en sí mismo. Los coros conmueven hasta lo más profundo del alma y el desenlace final, fruto de la tensión dramática acumulada, sobrecoge hasta el extremo.

La producción ofrecida, del británico John Dexter, data, nada menos, que de 1977 pero goza de una salud envidiable. Sencilla pero tremendamente efectista. La música de Poulenc habla por sí sola y el escenario resulta un mero soporte sobre el que discurren, sin oposición, los sentimientos. Una cruz latina en el suelo y una serie de elementos: fondos de estancias, rejas, un crucificado, etc., que bajan suspendidos, es todo lo que necesita el director de escena para recrear la angustia sobre lo que está por llegar. La escenografía de David Reppa, como se ha mencionado, escueta pero certera con la propuesta. El vestuario, a cargo de Jane Greenwood, estupendo. Cuidado hasta el más mínimo detalle para ser respetuoso con la época y mostrando una bellísima Isabel Leonard en el primer acto.

En líneas generales, la producción es soberbia. De líneas limpias donde la iluminación juega un papel fundamental, dando protagonismo y acotando cada uno de los momentos cumbres de la obra. Esta ópera pide a gritos una propuesta así en la que nada empañe las exquisiteces musicales que se suceden.

En cuanto al reparto, como ya mencioné al inicio, el MET ha echado el resto. Talento sobre el papel que suele traducirse en éxito sobre el escenario. Varias estrellas sobre la que destaca, por su papel protagonista, la mezzosoprano estadounidense Isabel Leonard. Fue una Blanche de la Force deliciosa. Aunque el papel está escrito para soprano lírica, la mezzo norteamericana le dio su toque personal con esa forma de cantar, aparentemente sin esfuerzo, que es un regalo para los oídos. Otra mención especial para la veterana soprano finlandesa Karita Mattila, que a sus 58 años sigue en plena forma vocal. Además su actuación como la moribunda carmelita Madame de Croissy fue memorable. Seguimos para bingo con la gran Adrianne Pieczonka, otra soprano de lujo para el rol de la nueva priora Madame Lidoine. Protagonizó, a mi juicio, el momento más lacrimógeno con su despedida “Mes filles, j’ai désiré de tout mon coeur vous sauver…”. Se me ponen los pelos de punta solo con recordarlo. Fantástica en todas las facetas Erin Morley, más talento norteamericano, como Soeur Constance. Creíble ingenuidad y muy sobrada vocalmente. Karen Cargill, mezzosoprano escocesa, estuvo a la altura del reparto estelar en el rol de Mère Marie de L’Incarnation. No menos exitosas fueron las interpretaciones masculinas. Tanto la del Marqués de la Force interpretado por Jean-Françoise Lapointe, barítono canadiense, que sustituyó al anunciado Dwayne Croft; como la del caballero de la Force, hermano de Blanche, interpretado por el tenor estadounidense David Portillo. Con tamaña empresa el MET no podía descuidar a los secundarios que brillaron en sus breves participaciones.

El coro del MET, con puntuales pero capitales intervenciones, contribuyó a los momentos de más dramatismo de la obra. Mención especial al “Salve Regina” y “Veni Creator”, cántico de la ejecución de las hermanas, que se va atenuando al final conforme van guillotinando a cada una de las carmelitas.

Qué diamante ha encontrado el MET con su nuevo director musical Yannick Nézet-Séguin. A sus 44 años ha firmado varios años con la orquesta del teatro neoyorquino y tras la escandalosa salida James Levine, nada como la estabilidad de este grandísimo director canadiense. Su lectura de la obra de Poulenc fue irreprochable. De sobra es conocido el nivel de esta orquesta, pero a sus mandos sonó como nunca.

En definitiva, este Dialogues des Carmélites fue una absoluta exhibición de talento vocal. La producción y el resultado final del todo satisfactorios. Tanto es así, que estoy convencido de que ésta grabación, no solo será comercializada en DVD y Blu-ray, sino que se convertirá en referencia de una obra que, a pesar de su corta discografía, es un auténtico tesoro.


DIALOGUES DES CARMÉLITES de Francis Poulenc

Blanche de la Force
Isabel Leonard
Madame de Croissy
Karita Mattila
Madame Lidoine
Adrianne Pieczonka
Soeur Constance
Erin Morley
Mère Marie L'Incarnation
Karen Cargill
Le Marquis de la Force
Jean-Françoise Lapointe
Chevalier de la Force
David Portillo

Director
Yannick Nézet-Séguin
Director de escena
John Dexter
Escenografía
David Reppa
Diseño de vestuario
Jane Greenwood

Metropolitan Opera House, Nueva York, 11 de mayo de 2019

23 de abril de 2017

Ópera en el cine: Eugene Onegin MET 2016/17

Eugene Onegin - MET 2016/17

Esta ópera fue proyectada por Yelmo Cines en directo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, a las 19:00, hora española, ayer 22 de abril de 2017. El precio de la entrada fue de 21€.

Eugene Onegin es una ópera que destaca por su belleza musical. El talento sinfónico de Tchaikovsky esta presente y la sutileza de las melodías la convierte en una obra referente del romanticismo. Nos encontramos ante una drama costumbrista, sin grandes tragedias, al menos en el desenlace final, pero dotado de una gran carga dramática gracias a la partitura más que al libreto. A pesar de estar escrita en ruso, es una obra con tanto color que podría ser candidata para iniciarse en el género. Paso a analizar la función de ayer.

La producción, como ya se adelantó en la preparación previa, estuvo dirigida por la británica Deborah Warner. Su contribución es sinónimo de garantía y más sabiendo que es una producción que ya cosechó buenas críticas tres temporadas atrás en este mismo escenario. La puesta en escena es exquisita y cuida hasta el más mínimo detalle, un placer para los que gustan de una propuesta clásica y fiel al libreto. Por contra, este tipo de planteamientos dejan poco lugar a la imaginación o interpretación, pero no cabe duda que visualmente son muy atractivos.

La escenografía, a cargo de Tom Pye, fue profusa en todo momento. Muchos cambios de escenario y un despliegue técnico y logístico impresionante. Los ambientes muy bien diferenciados, a saber, la casa de los Larin, el salón de baile, el duelo a las afueras o el palacio en San Petesburgo fueron las ubicaciones donde se desarrollaron los acontecimientos. Como aspecto negativo, señalar que en algunas escenas, por ejemplo en la primera, la proyección de las voces cambiaba demasiado dependiendo de la dirección en la que cantara el personaje. Esto puede ser debido tanto al diseño de la escena como a la ubicación de los micrófonos. El vestuario de Chloe Obolensky a la altura de la producción, que es mucho decir. Ropajes de la época por doquier, con un nutrido coro y un cuerpo de baile a los que vestir. Mucha opulencia y, si se me permite la broma, mucha tela que cortar.

En líneas generales, esta producción de corte clásico y detallista impresiona por su exuberancia. Se aprecia un gran trabajo en la dirección para coordinar tantos elementos en escena: cantantes, bailarines, figurantes en segundo plano, por ejemplo en la escena del cumpleaños, y que en ningún momento de sensación de caos. Es una propuesta escénica que deslumbra al que se acerca a la ópera por primera vez.

En cuanto al reparto, encontramos nombres que ya de por sí llenan teatros. Es el caso de Anna Netrebko. Dice el dicho que “más vale caer en gracia que ser gracioso” y es que la soprano rusa, no exenta de talento, en mi opinión está sobrevalorada. Con ella no suele existir el término medio, hay quien la adora y hay quien no la soporta. Yo reconozco sus capacidades pero me resisto a verla como un referente en la cuerda de soprano. El rol de Tatyana tiene una evolución a lo largo de la obra que no desarrolló. Se le vio más cómoda en la interpretación del último acto, como miembro de la aristocracia rusa, papel de diva que le va como anillo al dedo, que como joven ingenua e idealista en el primer acto, donde estuvo claramente sobreactuada. Su voz es un cañón, por lo que su potencia vocal está fuera de discusión. Está capacitada en los pianísimos pero carece de sutileza, en demasiadas ocasiones suena muy ruda y carente de matices. El gran triunfador de la noche fue el barítono sueco Peter Mattei. Su voz es bella y natural, canta sin esfuerzo y con una técnica perfecta. Onegin brilló con luz propia en lo vocal y la actuación fue convincente, salvo en el último acto, en el que se le vio algo rígido y poco compenetrado con la Netrebko. La otra grata sorpresa fue la del, para mí desconocido, tenor ruso Alexey Dolgov, en el papel de Lenski y que exhibió poderío vocal e interpretativo. Defendió con más solvencia de la esperada sus momentos de protagonismo, como el Kuda, kuda, kuda vy udalilis antes del duelo y estuvo a la altura de los cantantes con más cartel. Decepcionante Stefan Kocán en su único y esperado momento de lucimiento en el último acto. El bajo eslovaco, si bien posee una voz rotunda, su técnica es deficiente y se sirvió de un vibrato un tanto molesto que impidió disfrutar de su Lyubvi vsye vozrasti pokorni. Del resto del reparto con papeles secundarios, la mezzosoprano Elena Maximova, como Olga, no destacó especialmente. Larissa Diadkova sí estuvo a buen nivel vocal y transmitió ternura en su interpretación de Filipyevna. Elana Zaremba, como Madame Larina, con un timbre desagradable y una voz engolada, fue una tortura. Tony Stevenson cumplió en su momento francés como Triquet. Por último destacar el papel ínfimo pero de bella factura vocal de Richard Bernstein como Zaretski.

El coro del MET sonó a todo trapo, como siempre, y salvo algún error de ajuste en el tiempo, más imputable al director que a ellos, estuvieron al nivel que acostumbran. Destacar el cuerpo de baile con números en cada uno de los tres actos, cordinación perfecta y vistosidad en las coreografías.

La dirección de la orquesta a cargo de Robin Ticciati fue espléndida, sobre todo en la obertura y en los interludios orquestales que son varios. La partitura requiere sutileza y él la tuvo. Los delicados vientos se deslizaron a lo largo de toda la obra. Por poner algún pero, se le descuadró el coro en dos ocasiones, en la primera intervención del primer acto y otra vez en el segundo. Aunque en general su trabajo fue muy destacado y derrochó entusiasmo. Por su juventud tiene un futuro muy prometedor.

En definitiva, Eugene Onegin es una ópera que se deja querer. Musicalmente es una maravilla que te lleva en volandas de principio a fin. El drama costumbrista está contado en escenas bien diferenciadas en tiempo y espacio lo que contribuye a la vistosidad de recrear distintos ambientes. La función de ayer, a pesar de los aspectos mejorables, me dejó un sabor agradable. Gracias por el regalo Tchaikovsky.

EUGENE ONEGIN de Pyotr Ilyich Tchaikovsky

Tatyana
Anna Netrebko
Onegin
Peter Mattei
Lenski
Alexey Dolgov
Olga
Elena Maximova
Madame Larina
Elena Zaremba
Filipyevna
Larissa Diadkova
Príncipe Gremin
Stefan Kocán
Triquet
Tony Stevenson
Zaretski
Richard Bernstein
Un capitán
David Crawford

Director
Robin Ticciati
Director de escena
Deborah Warner
Escenografía
Tom Pye
Diseño de vestuario
Chloe Obolensky

Metropolitan Opera House, Nueva York, 22 de abril de 2017

20 de abril de 2017

Próximamente en cines: Eugene Onegin, 22 de abril, MET

Esta ópera retransmitida en directo en el cine es una apuesta segura. La obra, una maravilla; los cantantes, de primer nivel; la producción, clásica y de reconocido prestigio. ¿Qué puede salir mal?



¿Cuándo?
Sábado 22 de abril de 2017 a las 18:55, en directo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York. Retransmitido hasta en 19 ciudades españolas por Yelmo Cines, podéis consultar las salas de cine en las que se emitirá aquí y para el resto del mundo aquí. El precio de la entrada es de 21€.

¿Qué?
Eugene Onegin es una ópera en tres actos de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, con libreto en ruso de Konstantin Shilovski y el propio compositor, basado en la novela homónima en verso de Aleksandr Pushkin, a la que es bastante fiel. La ópera se estrenó en el Colegio Imperial de Música de San Petesburgo en 1879 y no fue hasta setenta y seis años después cuando lo haría en España, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. La duración estimada es de 2 horas y 30 minutos.

Personajes
Eugene Onegin. Militar joven y presuntuoso, sólo tardíamente enamorado de Tatyana. Papel para barítono de tesitura alta.
Tatyana. Hija de Mme. Larina y enamorada de Eugene Onegin. Papel para soprano lírico-spinto que debe tener personalidad y resistencia.
Lenski. Amigo de Eugene Onegin, con quien se bate en duelo más tarde. Se requiere un tenor lírico.
Madame Larina. Madre de Tatyana. Papel para mezzosoprano sin grandes dificultades.
Olga. Hermana de Tatyana y enamorada de Lenski. Papel para contralto o mezzosoprano.
Filipyevna. Vieja criada de Mme. Larina y antigua nodriza de las hijas de la casa. Papel modesto para mezzosoprano.
Príncipe Gremin. Aristócrata maduro, esposo de Tatyana en el último acto, donde tiene un aria muy esperada y hermosa. Papel para bajo.
Triquet. Profesor de francés de Tatyana. Papel para tenor, sin otro relieve que el de su canción, en francés, del segundo acto.
Zaretski. Padrino del duelo de Lenski. Papel mínimo para bajo.
Un capitán. Papel ínfimo para bajo.
Coro. Con importantes intervenciones.

Argumento (vía Wikipedia)
La acción se desarrolla en el campo y en San Petesburgo, alrededor de 1820.

Acto 1
Escena 1: El jardín de la finca en el campo de los Larin
La señora Lárina, una dama rusa, y el aya están sentadas en el exterior. Sus dos hijas, Olga la joven y Tatiana la mayor, pueden oírse desde dentro de la casa. Un grupo de campesinos cantan una canción cómica sobre la serenata de la hija de un molinero. Olga es muy risueña mientras que Tatiana es muy melancólica. Tatiana está leyendo una novela romántica y está bastante absorta en ella, pero su madre le dice que la vida real es muy diferente a semejantes historias. Lenski y Oneguin, dos jóvenes, llegan hasta su casa. Lenski es un joven poeta de 18 años que está prometido con Olga, mientras que Oneguin, de 26 años, es un joven elegante y vividor, aunque agradable. Lenski presenta a Oneguin a la familia Larin. Oneguin al principio queda sorprendido de que Lenski haya elegido a la extrovertida Olga más que a su romántica hermana mayor. Tatiana, por su parte, se enamora de Oneguin inmediatamente.

Escena 2: Habitación de Tatiana
Tatiana confiesa a su aya que está enamorada. A solas en su habitación, decide escribir esa misma noche una carta declarándole su pasión, al darse cuenta de que está fatal e irreversiblemente atraída por él (la célebre "escena de la carta"). Cuando la anciana regresa, Tatiana le pide que envíen la carta a Oneguin.

Escena 3: Otra parte de la finca
Oneguin llega, ve a Tatiana y le da su respuesta a la carta. Le explica, que él no es un hombre que ame fácilmente y que no es apropiado para el matrimonio. Tatiana queda decepcionada e incapaz de responder.

Acto 2
Escena 1: El salón de baile en la casa de los Larin
Durante los festejos del cumpleaños de Tatiana, Oneguin está irritado con los campesinos que cotillean sobre él y Tatiana, y con Lenski por haberlo convencido de venir. Decide vengarse bailando y cortejando a Olga, su hermana, a la vista de todo el mundo. Lenski está celoso. Olga es insensible a su prometido y aparentemente se siente atraída por Oneguin. Hay una diversión, mientras un vecino francés llamado señor Triquet canta algunos pareados en honor de Tatiana, después de lo cual la pelea se hace más intensa. Lenski renuncia a su amistad con Oneguin en frente de todos los invitados, y le reta a un duelo, que el otro se ve obligado, con muchas dudas, a aceptar.

Escena 2: A las orillas boscosas de un río, primera hora de la mañana
Lenski está esperando a Oneguin, y canta sobre su inseguro destino y su amor por Olga. Llega Oneguin. Ambos son reacios a seguir adelante con el duelo, pero carecen de la capacidad para detenerlo. Oneguin dispara contra Lenski y lo mata.

Acto 3
Escena 1: En un baile en la casa de un rico noble en San Petersburgo
Han pasado varios años. Oneguin reflexiona sobre la vacuidad de su vida y su remordimiento por la muerte de Lenski. Entra el príncipe Gremin con su esposa, que no es otra que Tatiana, convertida en una gran dama de sociedad, una belleza aristocrática. Gremin canta de su gran felicidad con Tatiana, y los presenta. En este momento, Oneguin queda profundamente impresionado por Tatiana, siente que en realidad siempre estuvo enamorado de Tatiana, y quiere que ella le corresponda.

Escena 2: Sala de recepción en la casa del príncipe Gremin
Tatiana ha recibido una carta de Oneguin. Oneguin entra y le ruega que lo ame, que se apiade de él. Tatiana se pregunta por qué se siente él ahora atraído por ella. ¿Es debido a su posición social? Oneguin es firme al decir que su pasión es real y absoluta. Sin embargo, Tatiana le rechaza porque está ahora casada, aunque le confiesa que todavía lo ama. A pesar de su infelicidad sobre su matrimonio y la falta de pasión por su marido, ella le será fiel. Oneguin le ruega, pero al final ella se marcha. Se separan para siempre y Oneguin se enfrenta a su amargo y solitario destino.

Discografía
La grabación que tengo y recomiendo es la de Thomas Allen, Mirella Freni, Anne Sofie von Otter, Neil Shicoff, Paata Burchuladze. Rundfunkchor Leipzig y Staatskapelle Dresden dirigidos por James Levine. Deutsche Grammophon 2 CD, grabado en estudio, 1987 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


Eugene Onegin es la ópera más conocida de Tchaikovsky, aunque La dama de picas también es una obra destacada. Según las estadísticas de Operabase aparece la nº 18 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 1ª en ruso y la 1ª también de Tchaikovsky.

¿Cómo?
Esta producción de la británica Deborah Warner ya fue ofrecida y retransmitida por el MET en la temporada 2013/14. Sólo tres temporadas se antoja poco tiempo como para que el teatro neoyorquino vuelva a ofrecer este título y la misma producción, en detrimento de otras óperas que serán representadas este año en Nueva York. La propuesta escénica es de corte clásico, aunque en vez de situada alrededor de 1820 como la concibió el compositor, lo hace a finales de 1870, periodo contemporáneo a Tckaikovsky y a los años en los que fue compuesta.

El joven director británico Robin Ticciati, que en 2011 con tan solo 28 años debutó en el teatro neoyorquino, estará a los mandos de la orquesta titular del MET. En cuanto al reparto, lamentamos la ausencia por problemas de salud del barítono Dmitri Hvorostovsky, que parece que en adelante no se prodigará en óperas representadas. En su lugar tendremos a otro nombre de garantías como el de Peter Mattei. Dejando a un lado las filias y las fobias que despierta, no cabe duda que la soprano rusa Anna Netrebko es una cantante de primer nivel y especialmente destacada en el repertorio ruso. Ella será la que interprete el rol de Tatyana. Su compatriota, la joven mezzosoprano Elena Maximova, será Olga, personaje con el que debutó en el MET en 2013. Completan el reparto el tenor Alexey Dolgov como Lenski y el bajo Stefan Kocán como el príncipe Gremin.

En definitiva, Eugene Onegin es la obra maestra de Tchaikovsky operísticamente hablando. Es una ópera romántica por excelencia y muy completa a todos los niveles: partitura, libreto, ambientación, trabajo coral y ballet. Esta producción, si bien no cuenta con el factor sorpresa, pues ya está editada en DVD/Blu-ray (puede adquirirse aquí), está muy cuidada y visualmente no escatima en detalles. El reparto es propio de las grandes citas. Veremos cómo resulta.

28 de enero de 2017

Calendario de retransmisiones en el cine

Igual que hice con Il Trovatore del ROH, cada vez que vaya a asistir a una ópera retransmitida en directo para las salas de cine, le dedicaré una entrada en el blog y así servirá como anuncio y preparación del evento. Como no me es posible asistir a todas las que se programan, a continuación os dejo la lista completa de óperas que se proyectarán en las distintas salas de cine en lo que queda de esta temporada 2016/17.




Antes de ir con la lista me gustaría hacer un par de consideraciones. Algunas salas de cine en sus programaciones de eventos clásicos incluyen el ballet. Como no es el objeto de este blog, obviaré estas citas, aunque si alguien está interesado puede ver las fechas en los carteles que acompañan a esta entrada. También suele ser habitual incluir en las temporadas cinematográficas alguna obra que no es en directo. Esto sería como ver un Blu-ray o DVD, pero en vez de en casa, hacerlo en el cine con todas las mejoras tecnológicas que supone. Estas obras ya grabadas, salvo excepciones, tampoco serán objeto de análisis en el blog. El directo y la actualidad mandan.

En España, las retransmisiones de ópera en directo corren a cargo de dos empresas. Por un lado, Yelmo Cines tiene derechos en exclusiva sobre todas las óperas que el MET (Metropolitan Opera House de Nueva York) decida retransmitir en directo esa temporada. Por otro lado, la empresa Versión Digital, que se dedica a la retransmisión de todo tipo de eventos en el cine, adquiere los derechos de toda o parte de las temporadas de otros grandes teatros, como el ROH (Royal Opera House de Londres), Opéra National de Paris, Gran Teatre del Liceu (Barcelona), Teatro Alla Scala (Milán), etc. Posteriormente, Versión Digital ofrece el contenido a diferentes salas de cine como Cinesur, Cinesa, Kinépolis, Ocine, etc., que emiten todos o algunos títulos de los citados teatros.

Vamos con la lista que queda mucho y muy variado en esta temporada 2016/17:

Enero
Día 31, martes: Il Trovatore (Verdi) desde el ROH

Febrero
Día 16, jueves: Così fan tutte (Mozart) desde la Opéra National de Paris
Día 25, sábado: Rusalka (Dvořák) desde el MET

Marzo
Día 11, sábado: La Traviata (Verdi) desde el MET
Día 25, sábado: Idomeneo (Mozart) desde el MET
Día 30, jueves: Madama Butterfly (Puccini) desde el ROH

Abril
Día 6, jueves: Rigoletto (Verdi) desde el Gran Teatre del Liceu
Día 22, sábado: Eugenio Oneguin (Tchaikovsky) desde el MET
Día 25, martes: La Fille de Neige (Rimski-Korsakov) desde la Opéra National de Paris

Mayo
Día 13, sábado: El Caballero de la Rosa (Strauss) desde el MET

Junio
Día 19, lunes: El Rapto del Serrallo (Mozart) desde el Teatro Alla Scala
Día 20, martes: La Cenerentola (Rossini) desde la Opéra National de Paris
Día 28, miércoles: Otello (Verdi) desde el ROH

Disfrutad la ópera, en este caso, desde la butaca del cine.

15 de enero de 2017

¿Qué vas a encontrar en una ópera?

Una vez oí que la ópera consiste, básicamente, en que un tenor quiere acostarse con una soprano y un barítono pretende impedirlo. Valga esta nota de humor para introducir la siguiente entrada sobre lo que puede encontrarse alguien que decide ir a una ópera.

¿Te gusta la música orquestal? Un nutrido conjunto de instrumentos de las diferentes familias: cuerda, viento y percusión, tocando al unísono (las BSO -Bandas Sonoras Originales- de películas y series también suelen ser composiciones orquestales).

Orquesta Teatro Colón (Buenos Aires)

¿Te gusta el canto? Una persona con un don, con un aparato fonador privilegiado para la emisión precisa de sonidos. Ya sea para cantar notas tanto de una partitura clásica como de una partitura de rock.

¿Te gusta el teatro? Una serie de actores metidos en la piel de un personaje al que hacen reír, llorar, y con el que consiguen transmitirnos toda serie de emociones, hasta el punto de que nos olvidemos de que todo forma parte de una convención, y creamos real lo que están sintiendo.

Anna Netrebko y Zeljko Lucic - Macbeth MET 2015/16

¿Te gusta la literatura? Tanto la prosa como la poesía. Hay mucho donde elegir: cuentos, novelas, textos clásicos e incluso bíblicos. Obras de autores universales como William Shakespeare o Victor Hugo.

¿Te gusta la puesta en escena? Todo lo que tiene que ver con escenografía, recreación de ambientes, diseño de fotografía, decorados, iluminación, vestuarios, atrezzo, etc.

Turandot - MET 2015/16

¿Te gusta la danza? Diferentes tipos de bailes y coreografías, con frecuencia ballet clásico, para expresar sentimientos con el movimiento del cuerpo al ritmo de la música.

¿Te gustan los eventos en directo? Esa sensación de que lo que está ocurriendo es único e irrepetible y nosotros somos invitados de excepción. Estamos compartiendo con las personas de nuestro alrededor un momento singular. Formamos parte de la actuación como sujetos activos y estamos siendo testigos de algo que no volverá a producirse en los mismos términos que estamos presenciando.

Pues todo esto, y alguna cosa más, encontraréis en la ópera. Es por lo que objetivamente la ópera es un espectáculo total. No lo encontraréis más completo.

Recapitulando, tenemos una orquesta tocando a todo trapo, una representación dramática con actores, que se expresan mediante el canto y tienen las mejores voces que se pueden escuchar. No solo contamos con solistas, los coros tienen gran importancia. También nos encontramos con el texto de una obra literaria de primer nivel. Una escenografía, decorados y vestuarios que nos trasladan a cualquier época presente, pasada o futura. Incluso muchas veces tienen cabida pequeñas coreografías o piezas de ballet a cargo de compañías profesionales. Si, además de todo esto, y salvo grabaciones, estamos asistiendo a una función en directo, aunque sea retransmitida en el cine, la velada se presume memorable.

¿Vas a perdértela?

11 de enero de 2017

Ópera en el cine: Nabucco MET 2016/17

Nabucco - MET 2016/17

Esta será la primera crítica, espero que de muchas, que irán salpicando el blog conforme se vayan sucediendo los eventos. Siempre serán de funciones a las que haya asistido personalmente, la gran mayoría en directo. Al no estar enfocadas desde un punto de vista eminentemente técnico, serán en un lenguaje coloquial y siempre desde la subjetividad que se le presupone a cualquier espectáculo artístico. La asistencia a esta ópera ha precipitado esta primera crítica, aunque anteriormente habría querido publicar alguna otra entrada de iniciación al género, la actualidad manda, así que serán publicadas con posterioridad.

Esta ópera fue proyectada por Yelmo Cines en directo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, en adelante MET, a las 19:00, hora española, el pasado día 7 de enero de 2017. El precio de la entrada fue de 21€.

A priori el atractivo de esta representación estaba en ver a Plácido Domingo en el rol de Nabucco, que siendo un papel para barítono, sería cantado por el tenor madrileño, que ha reconvertido su tesitura, más por el desgaste de su voz que por la adecuación de sus aptitudes vocales. El otro atractivo del evento era el director James Levine, ídolo absoluto en el MET, que muy mermado físicamente está dirigiendo sus últimas funciones después de una brillante y dilatada carrera.

La ópera presentó una escenografía clásica, obra de John Napier, con colosales decorados como es habitual en estos depliegues del MET. El vestuario, a cargo de Andreane Neofitou, fue correcto, muy efectista y colorido en el Va, pensiero (Coro de los esclavos) con todos los miembros del coro estáticos a lo largo de un muro de piedra, como puede verse en la imagen que acompaña esta entrada.

La dirección de James Levine me pareció algo lánguida, para lo que pide esta obra, un tempo más vivo y marcial resulta más adecuado (quizás sea porque en mi discografía de referencia está la versión de Riccardo Muti con la Philharmonia Orchestra). La obertura sí estuvo dirigida magistralmente.

El coro del MET empezó muy flojo, titubeante y descoordinado, por suerte fue a mejor teniendo su momento cumbre en el Va, pensiero, que fue bisado.

En cuanto al reparto, me gustó mucho el tenor norteamericano Russell Thomas en el papel de Ismaele, con una emisión potente y clara. Jamie Barton, la mezzosoprano también estadounidense, en el rol de Fenena, tuvo un papel pequeño pero muy bien defendido. Nos regaló uno de los momentos más bellos de la función en su aria Oh, dischiuso è il firmamento. Plácido Domingo, como se esperaba, a sus 76 años se encuentra ya muy desgastado, además de que nunca tuvo voz de barítono. Cuando la partitura no era muy exigente cumplía con creces tirando de su gran experiencia. El bajo ucraniano Dmitry Belosselskiy, tiene cualidades vocales pero no me pareció convincente a nivel dramático. Inexpresivo, no transmitió en un papel tan bonito como el de Zaccaria. Por último, su compatriota la soprano Liudmyla Monastyrska, defendió con solvencia un personaje tan difícil, como el de Abigaille, con un registro tan amplio que muchas sopranos se han negado a cantarlo o ha acabado con la carrera de más de una.

En definitiva, dio la impresión de que se trataba de una representación diseñada para homenajear a dos figuras históricas como James Levine y Plácido Domingo. Este último, a pesar del nivel de sus últimas actuaciones, ya ha escrito para la historia su nombre con letras de oro. Parece que el público neoyorquino así lo entendió, por el fervor con el que aplaudían cada número. La representación resultó entretenida aunque a un teatro como el MET se le debe exigir, en general, un nivel superior.

NABUCCO de Giuseppe Verdi

Nabucco
Plácido Domingo
Abigaille
Liudmyla Monastyrska
Ismaele
Russell Thomas
Fenena
Jamie Barton
Zaccaria
Dmitry Belosselskiy
Anna
Danielle Talamantes
High Priest
Sava Vemic
Abdalla
Eduardo Valdes

Director
James Levine
Director de escena
Elijah Moshinsky
Escenografía
John Napier
Diseño de vestuario
Andreane Neofitou


Metropolitan Opera House, Nueva York, 7 de enero de 2017