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7 de abril de 2017

Ópera en el cine: Rigoletto Liceu 2016/17

Rigoletto - Liceu 2016/17

Esta ópera fue retransmitida en directo desde el Gran Teatre del Liceu de Barcelona por Rising Alternative para numerosas de salas de cine en Europa y América, a las 19:45, hora española, ayer 6 de abril de 2017. El precio de la entrada, que puede estar sujeto a variación según la cadena de cines, en mi caso fue de 19€ en Cinesur, que además ha tomado como costumbre ofrecer un ambigú en el intermedio para todos los asistentes, cuestión que merece ser puesta en valor.

Victor Hugo, en cuya obra teatral Le roi s’amuse está basada Rigoletto, se resistió durante años a ver la ópera. Cuando lo hizo, quedó fascinado con el célebre cuarteto Bella figlia dell’amore, expresando su admiración ante la superioridad de la ópera sobre el teatro. Admitió que jamás habría podido hacer hablar a cuatro personajes expresando a la vez cosas distintas y obtener ese maravilloso efecto de conjunto. Después de esta anécdota histórica, corresponde analizar la función de ayer.

La producción, como ya se adelantó en la preparación previa, estuvo dirigida por la holandesa Monique Wagemakers, como ya lo hiciera años atrás en el Teatro Real de Madrid. Si bien me incluyo en el grupo de los que apuestan por producciones de corte moderno, capaces de reinventar u ofrecen una visión alternativa de las historias tantas veces contadas, en esta ocasión tengo que poner algún que otro pero a la vista ayer. Como ya he dicho tantas veces, la ópera es un espectáculo tan interdisciplinar y completo que cualquiera de sus elementos puede magnetizarte. El apartado vocal, el aspecto interpretativo o la propuesta escénica son algunos de estos elementos. Si todos lo consiguen el disfrute es total.

En este Rigoletto la escenografía no consiguió captar mi atención. No porque no hubiera palacio ni posada, sino porque una propuesta tan sobria necesita cimentarse en una interpretación bárbara, que a excepción de Carlos Álvarez, no la encontré en los cantantes. Esta producción causa impacto, comenzando por la coreografía del coro en la obertura, pero pasado un rato, todo se torna monótono y anodino. La complejidad técnica de la plataforma móvil no consigue un efecto justificable, como para hacer cantar con esa inestabilidad, más allá de situar al cuarteto en dos niveles para la escena de la posada (Bella figlia dell’amore).

En este caso el escenógrafo, Michael Levine, el mismo que pude disfrutar en el Billy Budd del Teatro Real, demostró que su contribución pasa por ser un mero ejecutor de las ideas del director de escena, responsable de todo lo que vemos sobre el escenario no relacionado con lo musical. A pesar de que los juegos con la iluminación eran uno de los puntos fuertes de esta producción, al menos en el cine, el conjunto resultó demasiado oscuro. El vestuario de Sandy Powell, rojo veneciano renacentista, es parte de la seña de identidad de esta producción y resultó muy efectista sobre todo en los números corales.

En líneas generales, esta producción se presentaba minimalista y lo fue hasta el ahogo. Solo la gran interpretación de Carlos Álvarez llenó el espacio vacío y tenebroso por momentos. El despliegue tecnológico de la plataforma móvil no deslumbró, por lo que habría sido prescindible.

En cuanto al reparto, ya se han mencionado las de sobra conocidas dotes interpretativas del barítono malagueño Carlos Álvarez, que en el escenario fue un titán. Fiero, enloquecido o desgarrado, según discurría la obra, construyó un Rigoletto excelente. La noticia es el estado de sus espléndidas condiciones vocales que recordaron al grande que fue. Me congratula especialmente comprobar que está en plena forma, pues este verano iré a verlo cantar Don Giovanni en ese mismo teatro. La presencia de Javier Camarena era otro de los grandes atractivos. El tenor mexicano abordaba por primera vez en su carrera el papel del duque de Mantua y lo defendió con solvencia. Su voz tiene brillo y es afilada en el agudo, quizás le costó imponerse en los números de conjunto, pero no hay duda de que este nuevo Duca tiene recorrido. La Gilda de la soprano italiana, Désirée Rancatore, estuvo más preocupada de su canto que de su actuación. Tiene una voz bella aunque abusó en ocasiones del vibrato. A pesar de no transmitir demasiado a nivel dramático, vocalmente cumplió, demostrando que es un papel que domina a la perfección. El bajo croata Ante Jerkunica tenía con Sparafucile un papel pequeño aunque importante. Me dejó muy buen sabor de boca por segunda vez y en el futuro me gustaría verle cantar un personaje más relevante. Ketevan Kemoklidze, mezzosoprano georgiana, como Maddalena, actuó más que cantó y aunque su técnica no me convenció del todo, aún es joven y tiene margen de mejora. De los comprimarios destacar a Gianfranco Montresor como Monterone.

El coro del Liceu estuvo a un gran nivel tanto vocal como escénicamente. Aunque por lo encorsetado del escenario, en alguna ocasión se vieron obligados a deambular sin rumbo fijo, confirieron al conjunto pinceladas de dinamismo, que ante lo espartano de la propuesta fueron de agradecer.

La dirección de la orquesta a cargo de Riccardo Frizza fue ortodoxa, sin estridencias y según los cánones. Hubo un error importante de descuadre en el trío de Sparafucile, Maddalena y Gilda, justo antes del asesinato de ésta última. Como anécdota, se echó de menos la máquina de truenos que requiere la instrumentación de la partitura, al menos en la proyección del cine, pasó desapercibida. La realización de esta retransmisión estuvo por debajo de lo que nos tienen acostumbrados otros teatros como el ROH o el MET. Se perdieron algunos planos importantes y en ningún momento se mostró a la orquesta.

En definitiva, Rigoletto volvía al Liceu donde no se representaba desde el año 2005, sumando un total de 362 representaciones hasta la fecha. La calidad vocal del reparto salvó del naufragio a esta producción un tanto fría. Esta ópera, con la cuerda de barítono como protagonista, nos permitió disfrutar de un colosal Carlos Álvarez. Que siga así por muchos años más.

RIGOLETTO de Giuseppe Verdi

Duque de Mantua
Javier Camarena
Rigoletto
Carlos Álvarez
Gilda
Désirée Rancatore
Sparafucile
Ante Jerkunica
Maddalena
Ketevan Kemoklidze
Giovanna
Gemma Coma-Alabert
Conde de Monterone
Gianfranco Montresor
Marullo
Toni Marsol

Director
Riccardo Frizza
Director de escena
Monique Wagemakers
Escenografía
Michael Levine
Diseño de vestuario
Sandy Powell

Gran Teatre del Liceu, Barcelona, 6 de abril de 2017


Editado: Como consecuencia de la publicación y difusión de esta crítica, el director de la orquesta, Riccardo Frizza, se ha puesto en contacto personalmente conmigo para hacer alguna puntualización con respecto a la función retransmitida. Parece que sí hubo máquina de truenos, aunque pasó desapercibida en la proyección de las salas de cine, al menos a la que yo asistí. Ya que se ha tomado la molestia, no solo de leer la crítica, sino de contactar conmigo, lo mínimo que podía hacer era rectificar el texto en este sentido. A continuación os dejo las capturas de los tweets que hemos intercambiado y que ponen de manifiesto el talante cercano de este director. Bravo por las redes sociales.




4 de abril de 2017

Próximamente en cines: Rigoletto, 6 de abril, Liceu de Barcelona

Nos sobreviene otra retransmisión en directo de ópera en el cine que conviene no perderse. En esta ocasión será Rigoletto, una de las imprescindibles de Verdi y del repertorio habitual, desde el Liceu de Barcelona. Este título ya de por sí resulta atractivo, pero aún así voy a contar algo más sobre el evento para convencer a los indecisos.



¿Cuándo?
Jueves 6 de abril de 2017 a las 19:45, en directo desde el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Retransmitido por Rising Alternative, podéis consultar los países en los que se emitirá aquí y  las salas de cine asociadas en España aquí. El precio de las mismas puede variar según la sala de cine a la que acudáis, en mi caso, el importe ha sido de 19€ mediante la venta anticipada online en Cinesur.

¿Qué?
Rigoletto es una ópera en tres actos de Giuseppe Verdi, con libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Le Roi s’amuse de Victor Hugo. La ópera se estrenó en el teatro La Fenice de Venecia en 1851 y dos años después en Barcelona. La duración estimada es de 2 horas y 45 minutos con una pausa incluida de 30 minutos.

Personajes
Rigoletto. Bufón jorobado al servicio del duque de Mantua, pero padre amantísimo de su hija Gilda. Papel estelar para barítono, uno de los más brillantes para esta cuerda; precisa dotes de actor, imitar a un jorobado y una gran potencia y resistencia vocal.
Duque de Mantua. Libertino aristócrata que preside una corte corrupta; finge amar a Gilda. Papel para tenor lírico-ligero que requiere resistencia y agilidad.
Gilda. Hija de Rigoletto, muchacha enamoradiza pero un poco mentirosa; se enamora del duque de Mantua. Papel para soprano ligera con agilidad y coloratura.
Sparafucile. Asesino a sueldo, contratado por Rigoletto para deshacerse del duque de Mantua; hermano de Maddalena. Papel de bajo breve pero importante.
Maddalena. Prostituta, hermana de Sparafucile a quien ayuda en su trabajo; queda prendada del duque de Mantua. Papel para mezzosoprano breve pero importante.
Conde Monterone. Cortesano víctima del duque. Papel episódico pero distinguido para bajo, que requiere potencia y agudos sólidos.
Marullo. Cortesano. Papel para barítono, destacado escénicamente pero pobre en lo vocal.
Borsa. Cortesano. Papel muy reducido para tenor ligero.
Conde de Ceprano. Cortesano. Papel poco vistoso para barítono.
Condesa de Ceprano. Esposa del anterior, asediada por el duque. Papel breve de soprano o mezzosoprano con una frase llamativa.
Paje. Papel minúsculo de soprano interpretado por una mujer vestida de hombre.
Usciere. Un ujier. Papel mínimo para barítono.
Coro. Muy importante.

Argumento (vía Wikipedia modificado)
La acción se desarrolla en la ciudad de Mantua (Italia) y sus alrededores, durante el siglo XVI.

Acto 1
Escena 1: Salón en el palacio ducal
En el palacio del duque de Mantua, se está celebrando una fiesta. El duque canta a una vida de placer con tantas mujeres como sea posible (Questa o quella). Se vanagloria de su nuevo objetivo de conquista, una desconocida joven del pueblo, a la que ha visto en la iglesia. Pero él también desea seducir a la condesa de Ceprano, a la vista de su marido. Rigoletto, el bufón jorobado del duque, se burla de los maridos de las damas a las que el duque está prestando atención. Marullo comunica a los cortesanos que el bufón Rigoletto oculta a una "amante", y los nobles no se lo creen. Como casi toda la corte ha sido víctima de las burlas de Rigoletto, todos quieren devolverle las ignominias. Posteriormente, Rigoletto se burla del conde Monterone, otro a quien el Duque ha insultado a través de la deshonra a su hija y que entra en escena reclamando venganza. El Duque manda arrestarlo. Monterone es arrestado mientras proclama la famosa maledizione que traerá la perdición a Rigoletto. La maldición aterroriza a Rigoletto.

Escena 2: Una calle, con el patio de la casa de Rigoletto
Rigoletto vuelve a casa preocupado por la maldición. Se le acerca un extraño, Sparafucile, un asesino profesional que ofrece sus servicios a Rigoletto. Rigoletto contempla las similitudes entre ellos dos (Pari siamo!). Entra en la casa y allí encuentra a Gilda, su hija (a quien los cortesanos habían tomado como su amante). Gilda vive escondida y resguardada por su padre. Se saludan con afecto en el dúo Figlia!, Mio padre! Rigoletto ha estado ocultando a su hija del duque y el resto de la ciudad insistiéndole que no salga más que a misa siempre acompañada por su doncella, Giovanna. Cuando Rigoletto se ha ido, el duque aparece y, escondido, advierte que Gilda es en realidad la hija de Rigoletto y que se siente culpable por no haberle hablado a su padre del joven al que ha conocido en la iglesia. Tras sobornar a Giovanna, el duque logra entrar en el jardín de la casa de Rigoletto y le declara su amor. El duque miente a Gilda sobre su identidad diciendo que es un estudiante. Afuera se oyen las voces de Ceprano y Borsa que planean el rapto de la supuesta amante de Rigoletto. Gilda y el duque intercambian rápidamente votos de amor (Addio, addio), éste se marcha y ella se queda sola meditando sobre su amor (Gualtier Maldè! ... Caro nome). Más tarde, en la oscuridad de la noche los hostiles cortesanos se encuentran con Rigoletto en la parte de afuera de la tapia del jardín. Creen que Gilda es la amante de Rigoletto y se preparan para raptar a la indefensa muchacha. Convencen a Rigoletto de que están preparando el rapto de la esposa de Ceprano, le tapan los ojos y lo usan para ayudarlos con el rapto. Están todos enmascarados y Rigoletto ayuda, sin percatarse que está ayudando a raptar a su propia hija Gilda. Cuando Rigoletto se da cuenta ya es demasiado tarde. Lleno de angustia, se derrumba, recordando «Ah, la maledizione!».

Acto 2
El palacio del duque Mantua
El duque está preocupado porque Gilda ha desaparecido (Ella mi fu rapita! y Parmi vedar le lacrime). Entran los cortesanos y ofrecen al duque la supuesta amante de Rigoletto. El duque se da cuenta de que se trata de Gilda y va en su busca (Possente amor mi chiama). Los cortesanos se divierten a costa de Rigoletto que intenta descubrir dónde está Gilda y pide a los cortesanos que se la devuelvan; los cortesanos la niegan y el bufón encolerizado y desesperado dirige su Cortigiani, vil razza dannata. Entra en escena Gilda que cuenta a su padre que se ha enamorado de un joven a quien veía todos los domingos en la iglesia, que la ha cortejado diciéndole que era un pobre estudiante (Tutte le feste al tempio), y que al ser raptada ha descubierto que en realidad se trataba del duque. Rigoletto planea vengarse del duque, mientras su hija pide que le perdone (dúo: Sì! Vendetta, tremenda vendetta!).

Acto 3
Una calle afuera de la casa de Sparafucile
A orillas de un río, se ve parte de la casa de Sparafucile. Es de noche. Rigoletto ha encargado a Sparafucile asesinar al duque, pero antes debe desengañar a Gilda mostrando su comportamiento licencioso. Rigoletto y Gilda, que aún ama al duque, llegan al exterior. Se puede oír la voz del duque cantando la famosa La donna è mobile. Rigoletto hace que Gilda se dé cuenta de que es el duque quien está en casa del asesino y que intenta seducir a la hermana de Sparafucile, Maddalena (Bella figlia dell'amore). Rigoletto le ofrece al asesino 20 escudos por matar al duque y ordena a Gilda que se vaya a casa y vestida de hombre huya hacia Verona. Cuando cae la noche, se desencadena una tormenta y el duque decide pasar la noche en la posada. Sparafucile le asigna alojamiento en la planta baja. Gilda, que aún ama al duque a pesar de saber que es desleal, regresa vestida de hombre. Oye a Maddalena intentando convencer a su hermano de que no lo asesine a él, sino al bufón. Sparafucile no quiere asesinar a un cliente pero promete cambiarlo por el primer hombre que se presente en la taberna, si esto ocurre antes de la medianoche. Gilda decide sacrificarse para salvar al hombre del que se ha enamorado. Entra en la taberna pidiendo asilo, haciéndose pasar por un mendigo. De inmediato, Sparafucile la alcanza con su puñal, cae herida mortalmente. A media noche, acaba la tormenta y Rigoletto entra en escena con el dinero. Sparafucile le entrega el saco con el supuesto cuerpo del duque y se regocija en su triunfo. Cuando se dispone a arrojarlo al río, con piedras para que se hunda, oye la voz del duque desde el interior de la posada. Horrorizado, abre el saco y, para su desesperación, descubre a su hija agonizante. Por un momento, ella revive y está contenta de morir en lugar de su amado (V'ho ingannato). Ella muere en sus brazos. La escena termina con el lamento desgarrador de Rigoletto en que recuerda la maledizione de Monterone.

Discografía

La grabación que tengo y recomiendo es la de Piero Cappuccilli, Ileana Cotrubas, Plácido Domingo, Elena Obraztsova, Nicolai Ghiaurov, Kurt Moll, Hanna Schwarz. Wiener Staatsopernchor y Wiener Philharmoniker dirigidos por Carlo Maria Giulini. Deutsche Grammophon 2 CD, grabado en estudio, 1979 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


Rigoletto es la primera ópera, de lo que se conoce como trilogía popular en la producción operística de Verdi (le siguen Il Trovatore y La Traviata). Según las estadísticas de Operabase aparece la nº10 de las óperas más representadas en todo el mundo, la 6ª de Italia y la 2ª de Verdi, después de La Traviata.

¿Cómo?
Esta producción que nos ofrecen desde el Liceu, dirigida por la holandesa Monique Wagemakers, ya fue vista algunos años atrás en el Teatro Real de Madrid, concretamente en 2009. La propuesta escénica es de corte minimalista pero muy compleja a nivel técnico, ya que cuenta con una plataforma móvil sobre la que se desarrolla toda la acción y que bascula según las necesidades argumentales. La sencillez aparente concederá gran protagonismo a los cantantes que con su interpretación deberán transmitir los sentimientos de pasión, engaño, amor filial y venganza presentes en esta ópera.

A los mandos de la orquesta titular del teatro barcelonés estará el director italiano Riccardo Frizza especializado en la dirección de óperas. En cuanto al reparto, encontramos muchos atractivos y en general un elenco de garantías. Empezando por un Rigoletto como el del malagueño Carlos Álvarez, que supone su regreso al Liceu tras el obligado periodo de inactividad al que se ha visto sometido, como consecuencia de sus problemas vocales; y siguiendo por el debut del reconocido tenor mexicano Javier Camarena como duque de Mantua. En el rol de Gilda tendremos a la soprano siciliana Désirée Rancatore, papel que ha cantado por todo el mundo y que supondrá su debut escénico en este teatro después de haber participado en algunos recitales. Sparafucile será el bajo croata Ante Jerkunica, que pude ver en directo la temporada pasada en el Teatro Real como Titurel en Parsifal. La joven mezzosoprano georgiana, Ketevan Kemoklidze, defenderá el papel de Maddalena. Todo de primer nivel.

En definitiva, Rigoletto es una ópera clave del repertorio y una de las obras imprescindibles que hay que conocer. En ella encontramos uno de los highlights de la historia de la ópera, La donna è mobile, pero no es el único pasaje de gran belleza musical de esta partitura. El reparto es de altura. Ojalá esta producción no desmerezca y el espectáculo sea redondo. Veremos cómo resulta.

17 de febrero de 2017

Ópera en el cine: Così fan tutte Opéra Paris 2016/17

Così fan tutte - Opéra de Paris 2016/17

Esta ópera fue retransmitida en directo desde la Opéra National de Paris por Rising Alternative para diferentes salas de cines en los cinco continentes, a las 19:15, hora española, ayer 16 de febrero de 2017. El precio de la entrada fue de 17€ para la venta anticipada y de 19€ en taquilla.

Que Così fan tutte es una ópera única y especial, está claro. Ese verso suelto en la trilogía de tándem productivo Mozart-Da Ponte. Se trata de una obra no exenta de polémica por su temática controvertida, que los que acostumbran a quedarse en lo superficial y no profundizar hasta la esencia de las cosas, la acusan de no dejar en buen lugar a la mujer. Sin embargo, está considerada con total justicia una de las obras maestras del compositor salzburgués. Una ópera camaleónica como ninguna y geométricamente perfecta que hace las delicias de cualquier director de escena que se atreva a reinterpretar este drama jocoso de Mozart. Vamos con la función de ayer.

La producción, como ya se adelantó en la preparación previa, estuvo dirigida por Anne Teresa De Keersmaeker. Su trabajo como bailarina y coreógrafa se hizo notar y de qué manera. Los bailarines, seis, uno por cada cantante, fueron coprotagonistas en todo momento, en ese juego de dobles que pretendía aportar nuevos matices al discurso narrativo. ¿Funcionó? Digamos que la apuesta, muy personal y original de la directora de escena, fue de menos a más. Era necesario conocer a fondo la obra para sacarle el jugo a esa interpretación corporal de la ópera, si no, era fácil caer en la confusión y en el caos de ver las idas y venidas de los bailarines mientras los cantantes estaban a lo suyo. A mí, personalmente, me gustó la idea. Hemos visto ya muchos Così fan tutte con albaneses, largos bigotes, profusos vestuarios, etc. Siempre es bienvenida una propuesta novedosa, coherente y que funcione. Esta, sin duda, es una ópera que se presta a casi todo.

La escenografía, a cargo de Jan Versweyveld, no tiene mucho que contar. Un hangar pintado de blanco, unos paneles transparentes colgados del techo, figuras geométricas pintadas en el suelo y espacio, mucho espacio para correr, saltar, rodar y todo lo que se les ocurrió, tanto a bailarines como a cantantes. Los juegos de luces recrearon distintos ambientes en varias fases de la función. Nada de cambios de decorado o escena, por no haber, no hubo ni medallón, ni colgante en forma de corazón, ni moneda de oro, ni acta notarial, ni frasco de veneno, bueno, frasco de veneno si hubo, pero todo lo demás fue figurado. Como convención está bien, la imaginación al poder, pero tanta suposición podía despistar a los que se acercaban por primera vez a la obra. Dries Van Noten, encargado del vestuario, tuvo el doble de trabajo, vestir a los seis cantantes y los seis bailarines, además del coro. Ropa sencilla y colores básicos, algunos tacones y muchas zapatillas de deporte. Ante todo comodidad para lo que tenían por delante.

Para terminar con los comentarios sobre la propuesta de esta producción, me gustaría destacar la exigencia física para los cantantes, la de los bailarines se da por supuesta, pero es muy meritorio cantar en determinadas situaciones a las que se vio sometido todo el reparto.

Ya que se ha mencionado el reparto, vamos con él. En la preparación de esta función ya comenté que se trataba de un reparto muy joven, en el que, sinceramente, tenía poca fe. Presuponía entusiasmo pero poco nivel. Pues la sorpresa de la noche fue que eran jóvenes y sobradamente preparados. No solo entusiasmo, sino compromiso con la dirección de escena, complicidad entre ellos y talento vocal, mucho talento. Los seis cantantes estuvieron a un gran nivel poniendo el listón a la altura de los grandes nombres que llenan teatros. La mezzosoprano italoamericana Ginger Costa-Jackson sensacional como Despina, en un papel con unos requisitos interpretativos que bordó. Philippe Sly como Guglielmo, hizo gala de una estupenda voz, redonda y con proyección, también muy comprometido con la interpretación. El tenor Frédéric Antoun, también canadiense, demostró grandes cualidades vocales pero estuvo más tenso en la interpretación y demasiado pendiente de las indicaciones del director. Precisa la soprano Jacquelyn Wagner defendiendo una Fiordiligi con las arias más exigentes de la partitura. La Dorabella de la mezzosoprano Michèle Losier estuvo bien vocalmente y mostró gran complicidad con su compañera de reparto y hermana en la obra, aunque su aria È amore un ladroncello, me dejó un poco frío. Paulo Szot, el barítono brasileño, a priori era el más conocido del reparto y su Don Alfonso cumplió con las expectativas completando un elenco muy prometedor.

El coro de la Opéra de Paris cumplió con las exigencias aunque en esta obra las intervenciones son reducidas. Aún así, dejaron constancia de que son el coro de un gran teatro como el Palais Garnier.

La dirección de la orquesta a cargo de Philippe Jordan fue grandiosa. Quizás demasiado grandilocuente para ser Mozart pero exhibió poderío y músculo que me resultaron agradables. Como curiosidad y gracias a la realización y a que los cantantes estuvieron situados próximos al borde del escenario, en varios planos, se le pudo ver dirigir, cosa que es poco habitual en las retransmisiones en el cine pero que contribuyen a imaginar que estamos en el mismísimo teatro.

En definitiva, la propuesta original de incorporar la danza a la obra aportó ideas nuevas, aunque no ayudó al desarrollo del hilo argumental. Los cantantes estuvieron a un nivel magnífico, pese a su juventud y corta trayectoria. Deja muy buen sabor de boca saber que el futuro con ellos está asegurado.

COSÌ FAN TUTTE de Wolfgang Amadeus Mozart

Fiordiligi
Jacquelyn Wagner
Dorabella
Michèle Losier
Despina
Ginger Costa-Jackson
Ferrando
Frédéric Antoun
Guglielmo
Philippe Sly
Don Alfonso
Paulo Szot

Director
Philippe Jordan
Director de escena
Anne T. Der Keersmaeker
Escenografía
Jan Versweyveld
Diseño de vestuario
Dries Van Noten

Opéra National de Paris, París, 16 de febrero de 2017

13 de febrero de 2017

Próximamente en cines: Così fan tutte, 16 de febrero, Opéra de Paris

Nuevo evento a la vista. Retomamos el tono más informativo para anunciar esta cita con Mozart desde el Palais Garnier de París. Hablamos de una de las óperas más conocidas del compositor salzburgués, Così fan tutte, y una de las tres célebres colaboraciones con el libretista Lorenzo da Ponte. La estructura del post será la misma que la utilizada para preparar Il Trovatore del ROH. Vamos con los datos.



¿Cuándo?
Jueves 16 de febrero de 2017 a las 19:15, en directo desde la Opéra National de Paris. Retransmitido por Rising Alternative, podéis consultar los países en los que se emitirá aquí y las salas de cine asociadas en España aquí. El precio es de 17€ para la venta anticipada y de 19€ en taquilla el día del evento, aunque Rising Alternative sorterá en su página de Facebook dos entradas el día de San Valentín, podéis participar en el sorteo aquí.

¿Qué?
Così fan tutte es una ópera en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart, con libreto en italiano de Lorenzo da Ponte. La ópera se estrenó en el Burgtheater de Viena en 1790 y ocho años después en España en el Teatro de la Santa Cruz de Barcelona. La duración estimada es de 3 horas.

Personajes
Fiordiligi. Hermana de Dorabella. Papel para soprano lírica con buena capacidad en los extremos de la tesitura y alto sentido de la musicalidad.
Dorabella. Hermana de Fiordiligi, coqueta y sensual. Papel para mezzosoprano de coloratura.
Despina. Criada de Fiordiligi y Dorabella, astuta, debe ser excelente actriz. Papel para soprano ligera.
Ferrando. Amigo de Guglielmo y prometido de Dorabella. Papel para tenor lírico ligero.
Guglielmo. Amigo de Ferrando y prometido de Fiordiligi. Papel para barítono que debe tener agilidad y aspecto simpático y galante.
Don Alfonso. Filósofo maduro y escéptico, amigo de Ferrando y Guglielmo. Papel complejo, de arias breves pero muchas frases, para bajo.
Coro. Soldados, sirvientes, marineros. Reducidas intervenciones.

Argumento (vía Wikipedia)
La acción se desarrolla en Nápoles en el siglo XVIII.

Acto 1
Escena 1: Terraza de un café
En un café, Ferrando y Guglielmo, dos oficiales, manifiestan que sus novias les serán eternamente fieles. Don Alfonso se une a ellos y hace una apuesta de cien cequíes con los dos oficiales, diciendo que él puede probar en un solo día que estas dos mujeres (como todas las mujeres) son volubles. Aceptan la apuesta: los dos oficiales fingirán que les llaman a la guerra; luego volverán disfrazados y cada uno intentará enamorar a la amada del otro.
Las dos mujeres, que son hermanas, están alabando a sus enamorados. Alfonso llega y anuncia las malas noticias: los oficiales han sido llamados a la guerra. Ferrando y Guglielmo llegan, con el corazón roto, y se despiden de ellas (quinteto: Sento, o Dio, che questo piedo è restio). Conforme el barco se aleja hacia alta mar, Alfonso y las dos hermanas les desean un buen viaje (trío: Soave sia il vento) luego Alfonso, que se ha quedado solo, se regodea prediciendo que las mujeres (como todas las mujeres) serán infieles (arioso: Oh, poverini, per femmina giocar cento zecchini?).

Escena 2: Una habitación en casa de las hermanas
Despina, su doncella, llega y les pregunta qué va mal. Dorabella lamenta su tormento de haber sido abandonada (aria: Smanie implacabili). Despina se burla de las hermanas, aconsejándolas tomar nuevos amantes que reemplacen a los antiguos (aria: In uomini, in soldati, sperare fedeltà?). Después de su marcha, llega Don Alfonso. Teme que Despina reconozca a los hombres a pesar de sus disfraces, así que la soborna para que le ayude a ganar la apuesta. Llegan los dos hombres, disfrazados como albaneses con bigotes. Entran las hermanas y se alarman por la presencia de hombres desconocidos en su casa. Los "albaneses" intentan conquistar a las hermanas, llegando Guglielmo a señalar sus distintos encantos masculinos (aria: Non siate ritrosi), pero sin resultado. Fiordiligi manifiesta que será leal (aria: Come scoglio). Ferrando, que se queda solo y nota que va a ganar, alaba a su amor (aria: Un'aura amorosa).

Escena 3: Un jardín
Las hermanas se lamentan de su situación. De repente (todo combinado con Alfonso) entran los "albaneses" y amenazan con envenenarse con arsénico por ser objeto de crueldad de parte de las hermanas. Don Alfonso intenta calmarlos, pero entonces beben el "veneno" y se desmayan. Poco después, llega un médico, que no es otro que Despina disfrazada, que, usando un gran imán, consigue revivir a los "albaneses". Los hombres, recuperados pero en tono de sufrir una alucinación, exigen un beso de las diosas que están ante ellos. Las hermanas los rechazan, aunque Don Alfonso y el doctor (Despina) les instan a que lo hagan, ya que es todo efecto del magnetismo y del envenenamiento.

Acto 2
Escena 1: Dormitorio de las hermanas
Despina pide a las hermanas que accedan a los deseos de los "albaneses" (aria: Una donna a quindici anni). Después de que ella se va, Dorabella confiesa a Fiordiligi que se siente tentada, y las dos se muestran conformes en que un mero flirteo no hará daño y las ayudará a pasar el rato que tienen que esperar hasta que regresen sus amados (dúo: Prenderò quel brunettino).

Escena 2: El jardín
Dorabella y el disfrazado Guglielmo están emparejados, como los otros dos. La conversación es bastante incómoda, y Ferrando se marcha con Fiordiligi. Ahora que están solos, Guglielmo intenta cortejar a Dorabella. Ésta no se resiste mucho y acaba entregándole un medallón, con el retrato de Ferrando en su interior, a cambio de un colgante con forma de corazón (dúo: Il core vi dono). Ferrando tiene menos éxito con Fiordiligi (aria de Ferrando: Ah, lo veggio y aria de Fiordiligi: Per pietà, ben mio, perdona), así que se enfada cuando más tarde descubre que el medallón con su retrato ha sido tan rápidamente entregado al nuevo amante. Guglielmo al principio simpatiza con Ferrando, (aria: Donne mie, la fate a tanti) pero luego presume, porque su enamorada le es fiel. Don Alfonso dice que pronto cambiarán las cosas.

Escena 3: La habitación de las hermanas
Dorabella admite su indiscreción ante Fiordiligi (È amore un ladroncello). Fiordiligi, disgustada, decide seguir al ejército para encontrar a su enamorado. Antes de que pueda irse, sin embargo, llega Ferrando y sigue cortejándola; al final, Fiordiligi acaba en sus brazos (dúo: Fra gli amplessi). Guglielmo queda afligido. Ferrando se burla de él lo mismo que él antes había sido burlado. Don Alfonso, ganador de la apuesta, dice que las perdonen, porque Così fan tutte ("Todas las mujeres hacen lo mismo"), y así lo acaban admitiendo Ferrando y Guglielmo.

Escena 4
La escena comienza como una doble boda para las hermanas y sus novios "albaneses". Despina, disfrazada de notario, presenta el contrato de matrimonio, y todos lo firman. Justo entonces se oye música militar a lo lejos, anunciando el regreso de los oficiales. Don Alfonso confirma los temores de las jóvenes: Ferrando y Guglielmo regresan. Los "albaneses" corren a esconderse (en realidad, para cambiarse el disfraz). Vuelven en su uniforme de oficial y manifiestan su amor. Guiglelmo descubre a Despina disfrazada y el contrato nupcial, y, cuando lo leen, se enfadan. Las hermanas se escudan en que fueron objeto de un juego cruel de don Alfonso y de Despina. Don Alfonso les dice que es verdad, y que la prueba está escondida, señalando el lugar a donde habían entrado los oficiales poco antes. Entonces se marchan y vuelven poco después, vestidos la mitad como "albaneses" y la otra mitad como oficiales. Se descubre que el médico era en realidad Despina y las hermanas se dan cuenta de que las han engañado. Al final, todo se perdona, y el grupo entero alaba la habilidad para aceptar todos los momentos de la vida, tanto los buenos como los malos, con la moraleja: feliz aquél que todo lo toma por el lado bueno.

Discografía
La grabación que tengo y recomiendo es la de Lella Cuberli, Cecilia Bartoli, Ferruccio Furlanetto, Kurt Streit, Joan Rodgers, John Tomlinson. Coro RIAS de Berlín y Orquesta Filarmónica de Berlín dirigidos por Daniel Barenboim. Warner Classics 3 CD, grabado en estudio, 1989 (puede adquirirse vía Amazon aquí).


Così fan tutte es la tercera ópera, por orden cronológico, surgida de la colaboración de Mozart con el libretista Da Ponte (detrás de Las Bodas de Fígaro y Don Giovanni). Según las estadísticas de Operabase aparece la nº 11 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 4ª en italiano y la 4ª de Mozart, después de La flauta mágica, Las bodas de Fígaro y Don Giovanni.

¿Cómo?
Esta producción que nos ofrece la Opéra National de Paris y que cuenta con la bailarina y coreógrafa belga, Anne Teresa De Keersmaeker, como directora de escena, apunta a muy original. La danza será un elemento fundamental en esta propuesta escénica, hasta el punto de que cada uno de los seis cantantes que componen el reparto, contarán con un álter ego en forma de bailarín que doblará la acción en todo momento. La presencia en escena de los bailarines luciendo el mismo vestuario que los cantantes e interactuando a la par que ellos según exija el guión, pretende aportar nuevos matices y dar coherencia al discurso simétrico característico de esta obra.

La dirección de la orquesta titular del teatro parisino correrá a cargo de su actual director musical Philippe Jordan, hijo del ya fallecido y también director Armin Jordan. En cuanto al reparto, encontraremos cantantes jóvenes como la soprano estadounidense Jacquelyn Wagner en el papel de Fiordiligi; la mezzosoprano Michèle Losier como Dorabella, el tenor Frédéric Antoun como Ferrando y el barítono Philippe Sly como Guglielmo, los tres canadienses; Ginger Costa-Jackson, mezzosoprano italoamericana, en el rol de Despina y Paulo Szot, barítono brasileño, en el papel de Don Alfonso y siendo, con sus 48 años, el más veterano de este reparto.

En definitiva, Così fan tutte es una ópera imprescindible en la producción musical de Mozart. Sus características geométricas, por la simetría de los cantantes y la cantidad de números que éstos interpretan, la hacen única. El juego de dobles, con bailarines, que propone esta producción de Anne Teresa De Keersmaeker parece un planteamiento interesante y novedoso. Veremos cómo resulta.